domingo, junio 08, 2008

Estereotipias y rituales I

Georgia Mason es una Dra. de Veterinaria, (del latín veterinae, bestia o animal de carga), de la Universidad de Guelph, Ontario, Canadá, que dirige un laboratorio de comportamiento animal. Es, además, especialista en conductas estereotipadas de los animales:

Parece que el perro no reconoce su cola como propia, o quizás, aun reconociéndola, no puede reprimir la acción.
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Tanto los niños con desarrollo típico, como niños ciegos y sordos, y niños con diagnóstico de trastorno del desarrollo, pueden manifestar una gran variedad de conductas motoras repetitivas, desde autolesiones a otras más benévolas, o conductas más complejas que constituyen verdaderos rituales . Hay un creciente interés en el estudio de la causa de estos comportamientos, sea esa causa única o múltiple, no sólo por la necesidad de investigar el origen de estos procesos sino por la urgente, a veces, necesidad terapéutica de saber como paliar o eliminar ese tipo de comportamientos. Los avances en ese conocimiento son limitados, hasta ahora.
Me ha parecido oportuno ofrecerles este interesante texto, donde se manifiestan esos comportamientos estereotipados en otras especies y se avanzan distintas hipótesis sobre las causas de las estereotipias y el modo de paliarlas en animales. Los comportamientos estereotipados y los rituales no son exclusivos ni del autismo ni de la especie humana. La etología es una ciencia que nos ayuda, sin duda, a comprendernos mejor como especie y como individuos, y quizás, descubrir nuevas vías terapeúticas.
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COMPORTAMIENTO ANIMAL ESTEREOTIPADO: FUNDAMENTOS Y APLICACIONES PARA EL BIENESTAR ANIMAL (2ª EDICIÓN)
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Capítulo 1: Más de una década de avances en el estudio de las estereotipias
Jeff Rushen y Georgia Mason
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Decenas e incluso cientos de millones de animales en todo el mundo (en granjas, laboratorios, cuadras, perreras, parques zoológicos y hasta en nuestros hogares), presentan patrones de comportamiento anormales, repetitivos. En este capítulo introductorio revisamos el nivel al que ha llegado la investigación desde la primera edición de este libro, en 1993, sobre estos comportamientos estereotipados, definidos tradicionalmente como ‘repetitivos, invariables y sin función u objetivo aparente’. En él, ponemos de manifiesto el creciente número de artículos sobre animales en cautividad, en comparación con el siempre mayor número de artículos publicados sobre el mismo tema en pacientes humanos y animales de laboratorio en los que se inducen experimentalmente tales comportamientos anómalos. Del mismo modo, damos a conocer recientes meta-análisis que ponen de manifiesto ciertos patrones en el comportamiento estereotipado de los animales en cautividad (por ej.,variaciones sistemáticas según el taxón, y relaciones significativas con otros síntomas de estrés o de un escaso bienestar animal). También revisamos las cuestiones por investigar más sobresalientes propuestas en la edición anterior,y cómo han sido abordadas en la presente. Algunas de las contribuciones adicionales de este capítulo ayudan a preparar el terreno para el resto del libro:el primero de ellos resume las hipótesis motivacionales que típicamente esgrimen los etólogos; el segundo introduce explicaciones en términos de(dis)función cerebral; un tercero revisa cómo las estrategias de adaptación al estrés (‘coping’) pueden ayudar a interpretar estos comportamientos estereotipados, mientras que el último considera lo que queremos decir exactamente cuando y si denominamos como ‘patológicos’ estos comportamientos.
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Primera parte: Animal normal, ¿entorno anormal?
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Capítulo 2: Comportamiento oral estereotipado en ungulados en cautividad: búsqueda de alimento, dieta y función gastrointestinal
Reneé Bergeron, Amanda Badnell-Waters, Sarah Lambton y Georgia Mason
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Los ungulados son los mamíferos con mayor prevalencia de estereotipias: millones de animales se ven afectados en todo el mundo y se ha estudiado aun mayor número de individuos en este taxón que en cualquier otro (por ej., caballos que tragan aire, cerdas que mastican sin nada en la boca, ganado que enrosca la lengua y jirafas que lamen paredes). Los ungulados tienen en común el ser primordialmente herbívoros, y existe suficiente evidencia que sugiere que sus comportamientos orales estereotipados derivan de su forma natural de buscar alimento. De esta manera, en ungulados en cautividad,reemplazar la dieta, típicamente baja en fibra y alta en concentrados, por alimentos y raciones más naturales, reduce con éxito el comportamiento oral anormal en un amplio rango de especies.
¿Pero exactamente cómo y por qué es importante la dieta? Bergeron y colaboradores revisan tres hipótesis principales. La primera es que la dieta de los ungulados en cautividad no causa saciedad o es deficiente de alguna otra manera (por ej., bajo contenido en sal, proteína o fibra). En ese caso, los comportamientos estereotipados podrían surgir de los intentos persistentes e innatos para encontrar alimento, o incluso de comportamientos aprendidos que ayudan a compensar estas deficiencias (por ej., masticar madera para obtener fibra). Una segunda hipótesis es que las dietas en cautividad demandan muy poco tiempo de búsqueda, masticación o rumia, y los animales quedan con una motivación insatisfecha por realizar estas actividades de búsqueda de alimento. El comportamiento oral estereotipado puede suplir entonces parte de la retroalimentación motivacional que se logra de manera natural con la búsqueda de alimento. Una tercera hipótesis es que los comportamientos estereotipados se inducen a través de los efectos que las dietas artificiales tienen sobre la función gastrointestinal. Se sabe que los alimentos bajos en fibra pero ricos en energía provocan disfunciones gastrointestinales en ungulados, como por ejemplo úlceras gástricas en caballos y cerdos, y acidosis ruminal en el ganado. La masticación anormal y comportamientos similares podrían ser una respuesta a estos efectos, e incluso podrían tener algún tipo de beneficio al producir saliva que ayuda a regular la acidez gastrointestinal.
Las contribuciones adicionales de este capítulo plantean otras cuestiones,como por ejemplo: ¿de qué manera se asemejan los ungulados a los osos pandas, los pollos y las morsas? ¿Es ético prevenir físicamente a los caballos que expresan estereotipias a través de instrumentos como correas u otros métodos similares?
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Capítulo 3: El origen de las estereotipias motoras en carnívoros: ¿caza, defensa del territorio o frustración?
Ros Clubb y Sophie Vickery
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El comportamiento estereotipado más común para el público que puede observarse en los carnívoros salvajes que viven en cautividad, es un incesante caminar de arriba a abajo, a lo largo o alrededor de los recintos (‘pacing’). De hecho, en los Países Bajos, el verbo ‘ijsberen’ (que significa literalmente ‘hacer el oso polar’) se utiliza normalmente para designar a personas que caminan de esta manera. Los carnívoros forman además un taxón para el que, por un lado,existen numerosos ejemplos concretos, detallados meticulosamente, de tal comportamiento. Por otro lado, se han llevado a cabo muchos intentos para procurar reducir el citado comportamiento. En último lugar, y tal vez con mayor relevancia, los carnívoros son un taxón para el que contamos actualmente con datos de más de 30 especies distintas, de manera que podemos hacer comparaciones y emplearlas para comprobar hipótesis sobre los orígenes biológicos de este caminar incesante o ‘pacing’.
Estas tres aproximaciones difieren en su apoyo a las distintas hipótesis que se barajan con ánimo de dilucidar las bases motivacionales de este comportamiento. Los estudios descriptivos sugieren con frecuencia una relación entre el ‘pacing’ que se observa antes de que los carnívoros sean alimentados y el comportamiento cazador, pero otros tipos de estudio no parecen encontrar la misma relación. De hecho, los datos provenientes de estudios en los que se altera el entorno en el que viven estos animales en cautividad, sugieren a menudo que la causa radica en los intentos por escapar del recinto. Las comparaciones entre especies arrojan aún más dudas sobre el papel central que se le presume a la motivación por cazar: ningún aspecto del comportamiento natural de la búsqueda de alimento (‘foraging’) es capaz de predecir la severidad de este comportamiento, siendo por el contrario, el factor clave el tamaño de los territorios en los que habitan en estado salvaje. Las posibles explicaciones (que representan líneas de investigación apasionantes para el futuro) incluyen que el ‘pacing’ de los carnívoros represente los intentos frustrados por escapar (para buscar alimento, defender el territorio, buscar pareja o por cualquier otro motivo), o que factores que no tienen que ver con motivaciones específicas, hagan a las especies que de forma natural defienden territorios mayores más propensas a persistir en estos comportamientos estereotipados (por ej., porque el hecho de encontrarse en cautividad los hayan convertido en disfuncionales). En este último caso, los factores motivacionales determinarían la forma que adquiere la estereotipia y el momento en el que se observa.
Este capítulo también incide en el papel futuro que las comparaciones entre especies jugarán a la hora de discernir los comportamientos estereotipados de todos los taxones afectados, desde los ungulados del primer capítulo hasta los roedores del siguiente.
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Capítulo 4: Bases motivacionales de las estereotipias en roedores en cautividad
Hanno Würbel
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Los roedores permiten la realización del tipo de experimentos controlados que pueden ser muy complicados de llevar a cabo en, por ejemplo, carnívoros o ungulados. Hanno Würbel se basa en capítulos previos para describir la base motivacional del comportamiento estereotipado en roedores, presentando algunas bien diseñadas investigaciones etológicas basadas en hipótesis que estudian sus causas en dos ejemplos: el escarbar estereotipado en el gerbo y el mordisqueo de barras en el ratón de laboratorio. Estos experimentos manipulan estímulos ambientales específicos cuidadosamente para demostrar el rol de la motivación por escapar de la jaula y/o la búsqueda de un refugio apropiado.
Sin embargo, Würbel demuestra de manera convincente que las explicaciones motivacionales no son la historia completa: pueden explicar el por qué los animales repiten ciertos “comportamientos de origen” (source behaviours), pero no la razón por la cual estas actividades ocupan tanto tiempo o por qué se llevan a cabo de una manera tan ritual. Por ejemplo, una vez que las estereotipias se desarrollan en roedores, éstas pueden hacerse sorprendentemente persistentes e incluso no responder a los tipos de enriquecimiento ambiental que previenen su aparición de manera efectiva en animales mas jóvenes. Würbel argumenta que otros procesos comportamentales – quizás incluso patológicos – han de estar implicados: un tema desarrollado en los capítulos subsiguientes.
Una contribución adicional a este capítulo también discute la paradoja de la carrera en la rueda de ejercicio en los roedores: ¿es un comportamiento estereotipado, puro ejercicio, o ambos?
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Segunda parte: ¿Animales anormales?
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Capítulo 5: Perseverancia y estereotipias: una perspectiva a nivel de sistema desde la psicología clínica
Joseph P. Garner
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Joe Garner revisa cómo los ‘sistemas ejecutivos’ del cerebro organizan y causan la ejecución del comportamiento, y qué ocurre cuando estos sistemas no funcionan adecuadamente. En particular, se centra en los sistemas que secuencian las pautas motoras específicas de cualquier comportamiento, en especial en los sistemas del cuerpo estriado dorsal y sus vías eferentes. Una disfunción en este área puede causar hiperactividad, repeticiones muy rápidas y/o cambios entre las distintas pautas motoras, y comportamientos estereotipados. Por ello, esta región cerebral es el lugar principal de acción de las drogas que inducen estereotipias (por ej., psicoestimulantes como la anfetamina), y se ve afectada con frecuencia por condiciones anormales de crecimiento (por ej., las condiciones que se revisan en los capítulos subsiguientes).
En estos casos, los cambios implicados en el comportamiento estereotipado también dan lugar a formas de repetición no apropiada denominadas ‘recurrentes’ o ‘perseverancia continuada’. Garner describe una serie de experimentos que por tanto preguntan si los animales con mayores niveles de estereotipias también muestran fuertes tendencias a perseverar. La respuesta es ‘sí, así es’: en todas las especies estudiadas hasta la fecha, desde topillos rojos saltadores hasta osos malayos que caminan estereotipadamente, los individuos que más estereotipan también muestran las respuestas más persistentes y repetitivas en experimentos diseñados para determinar sus habilidades de olvidar una respuesta aprendida, o sus tendencias para generar espontáneamente respuestas variadas frente a respuestas predecibles. Estos resultados podrían tener implicaciones importantes. Sin embargo, una advertencia (de importante consideración para las investigaciones futuras) es que, por sí solos, estos estudios correlacionales no bastan para demostrar que la perseverancia de los animales que estereotipan sea un fenómeno anormal o ni tan siquiera que sea inducido por las condiciones de cautividad. Para investigar esto, necesitamos el tipo de manipulaciones experimentales que se describen en los tres capítulos siguientes.
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Capítulo 6: Ambientes pobres en estimulación: entendiendo el desarrollo desde la primatología
Melinda Novak, Jerrold Meyer, Corrine Lutz y Stefan Tiefenbacher
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Para los primates, el hecho de verse privados de los cuidados maternos tiene un gran impacto. Algunos ejemplos de privación materna están documentados en primates que han sido criados por humanos en zoológicos, pero la mayoría de los datos con los que contamos provienen de las investigaciones que llevaron a cabo Harlow y colaboradores hace ya varias décadas. En ellas, el estudio de la privación social incluía criar a monos Rhesus durante los primeros meses de vida sin madres u otros compañeros: al crecer, estos animales pasaban la mayor parte de su tiempo estereotipando. Algunas de las formas más tempranas parecían imitar las interacciones entre madre e hijo de las que carecían estos sujetos, como por ejemplo, abrazarse a sí mismos como signo de la falta de contacto físico, y chuparse el dedo, indicando la necesidad no cumplida de amamantarse. Sin embargo, no todo se reducía a la frustración de ciertas motivaciones. A medida que los monos crecieron, estos comportamientos fueron reemplazados por nuevas formas anormales como volteretas, oscilaciones de la cabeza y a veces comportamientos dañinos como morderse a sí mismos (actividades inquietantes que paradójicamente puede que ayuden a estos animales perturbados a sobrellevar el estrés). Además,estos sujetos mostraron cambios adicionales que incluían una reducida capacidad para extinguir una respuesta previamente aprendida (véase la perseverancia descrita en el capítulo anterior), manifestar mayor miedo y presentar alteraciones de larga duración en las funciones serotoninérgicas y dopaminérgicas en el prosencéfalo.
Una temprana privación social no es la única causa que explica el comportamiento anormal en primates: aislar o provocar estrés en animales que han sido criados de manera natural también induce estos comportamientos. Sin embargo, parece claro que la separación materna tiene efectos particularmente profundos y duraderos. Dos contribuciones adicionales a este capítulo se cimientan en estos conocimientos para discutir lo que hemos aprendido del atroz descubrimiento de los huérfanos rumanos a principios de los noventa y el posible papel de la privación materna en otras circunstancias, como por ejemplo, en las estereotipias de los animales en granjas.
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Capítulo 7: Neurobiología de las estereotipias I: complejidad ambiental
Mark H. Lewis, Michael F. Presti, John B. Lewis y Cortney A. Turner
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Este capítulo se centra en el ambiente físico: la uniformidad y el espacio restringido típicos de las condiciones de cautividad “empobrecidas”. Mark Lewisy colaboradores analizan la evidencia que apunta a que la exposición prolongada a tales ambientes puede inducir comportamientos estereotipados que son cada vez más difíciles de abolir con enriquecimiento ambiental. Por el contrario, la exposición temprana a ambientes enriquecidos puede en ocasiones “proteger” a los animales contra el subsiguiente desarrollo de comportamientos estereotipados, aún cuando más adelante éstos sean reubicados a ambientes no estimulantes. Uno de las contribuciones adicionales del capítulo analiza efectos similares que son evidentes tanto en animales salvajes que viven en cautividad como en aquellos nacidos en cautividad,estando los primeros protegidos en apariencia de desarrollar comportamiento estereotipados una vez capturados.
¿Por qué ocurren tales efectos? Una manera de reponder a esta pregunta es examinar los cambios observados en el SNC en ambientes que inducen estereotipias. Lewis y colaboradores han llevado a cabo una serie de experimentos en este sentido, criando ratones norteamericanos en ambientes no estimulantes o sin enriquecer, e investigando las estereotipias leves o severas que emergen como resultado. Los animales que viven en ambientes enriquecidos que presentan niveles insignificantes de estereotipias han resultado ser un grupo distintivo, con mayores niveles de actividad metabólica neuronal, ramificaciones dendríticas y el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro, de las siglas en inglés) como neurotransmisor en la corteza motora y en el cuerpo estriado. Estos datos por lo tanto se apoyan en el capítulo previo, e implican cambios específicos en la función de los núcleos basales, particularmente en los circuitos entre la corteza motora y el cuerpo estriado dorsal.
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Capítulo 8: Neurobiología de las estereotipias II: el rol del estrés
Simona Cabib
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Este capítulo considera los efectos del estrés en otra región de los ganglios basales: el Nucleus accumbens y sus conexiones. Para ello la autora, SimonaCabib, compara la respuesta al estrés prolongado en dos variedades de ratones de laboratorio (DBA/2 y C57BL/6) ampliamente estudiadas. Así llega a sostener que algunos genotipos responden a ciertos tipos de estrés con una gama de cambios neurobiológicos (‘sensibilización al estrés’) cuyas consecuencias incluyen el comportamiento estereotipado.
La exposición repetida y sin control a situaciones negativas, puede producir cambios profundos y a largo plazo de la organización cerebral. Éstos se dividen en dos categorías. La primera, que se ha observado, por ejemplo, en ratones C57, es que los estímulos estresantes acaban provocando respuestas dopaminérgicas cada vez menores en el nucleus accumbens. Estas respuestas actúan aumentando la indefensión aprendida (por ejemplo, se observa más flotación pasiva en tests de ‘natación forzada’), disminuyendo la capacidad de respuesta (incluyendo estereotipias) a agonistas de la dopamina como la anfetamina, y reduciendo las estereotipias que los ratones de laboratorio muestran en sus jaulas: una demostración importante de cómo bajos niveles de conducta estereotipada no siempre reflejan buenos estándares de bienestar animal. En contraste con lo anterior, en la segunda categoría de cambios la respuesta dopaminérgica del nucleus accumbens frente al estrés se va haciendo cada vez más pronunciada en la medida en que la exposición es repetitiva. Los cambios sufridos por ratones DBA mantenidos en aislamiento y sin alimento ilustran bien esta sensibilización, al igual que los cambios comportamentales que prosiguen: menor susceptibilidad a la ‘desesperación comportamental’ en situaciones como el test de ‘natación forzada’, mayor susceptibilidad a los efectos inductores de estereotipias de la anfetamina y aumento en la manera de trepar estereotipadamente en la jaula.
¿Se dará este fenómeno en otros ratones o incluso otras especies? Las contribuciones aportadas al capítulo por otros autores destacan algunas áreas de investigación que son de importancia para el futuro: se discute el respaldo tanto a favor como en contra de esta idea en otras variedades de ratones, así como el rol potencial de los efectos del área tegmental ventral mediados por opioides en las conductas estereotipadas de una variedad de especies, y, por último, el rol del estrés agudo en las estereotipias de primates.
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Tercera parte: Tratamiento de los comportamientos estereotipados
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Capítulo 9: El enriquecimiento ambiental como estrategia para mitigar estereotipias en animales de zoológico: revisión de la literatura y metaanálisis
Ron Swaisgood y David Shepherdson
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Los animales que viven en zoológicos proporcionan algunos de los primeros y mejores casos descritos de comportamiento estereotipado. Los parques zoológicos han tomado el liderazgo para encontrar maneras prácticas de reducirlos, frecuentemente a través de lo que se conoce como “enriquecimiento ambiental”, típicamente una serie de modificaciones al recinto, o adiciones de objetos o estímulos particulares, diseñados con el objetivo general de incrementar el bienestar de estos animales. Pero, ¿es de verdad efectivo dicho enriquecimiento?. Estudios acerca del enriquecimiento y sus efectos sobre animales de zoológico que presentan estereotipias permitieron a estos autores juntar y analizar cerca de 20 artículos, los cuales tratan cerca de 100 individuos pertenecientes a múltiples taxones. Sus hallazgos muestran que hay un impresionante grado de éxito y que el enriquecimiento ambiental típicamente reduce el desarrollo de estereotipias a la mitad. Sin embargo, ni un sólo caso eliminó el comportamiento en su totalidad, haciendo particularmente importante para el futuro descubrir qué es lo que “funciona”, qué no y por qué.
Las contribuciones adicionales del capítulo discuten el rol del enriquecimiento ambiental en la cría en cautividad del oso panda, las realidades prácticas en la implementación de programas de enriquecimiento en zoológicos y los efectos del enriquecimiento en primates de laboratorio.
El capítulo finaliza con sugerencias acerca de cómo la investigación de comportamientos estereotipados en animales de zoológico podría ser mejorada – un tema potencialmente de gran valor tanto fundamental como práctico.
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Capítulo 10: Aproximaciones veterinarias y farmacológicas al comportamiento anormal
Daniel Mills y Andrew Luescher
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En la práctica, los veterinarios se ven muchas veces enfrentados con el complicado trabajo de “curar” el comportamiento estereotipado. Por lo tanto, cuando el veterinario se enfrenta con un perro que sufre de persecución de cola, un gato que ha lamido su barriga hasta la alopecia, o un muy amado caballo que tenazmente traga aire, ¿qué debe hacer?. La aproximación holística descrita por Mills y Luescher ofrece algunos ejemplos notables de éxito total del tratamiento. También refleja muchos de los temas analizados en este volumen. Primero, ¿está el animal mostrando respuestas perfectamente normales ante un ambiente anormal?. Por ejemplo, ¿está siendo expuesto a situaciones motivacionalmente conflictivas que desatan respuestas perfectamente relevantes (aunque exageradas y no deseables) y típicas de la especie?. En tal instancia, educar al dueño para que cambie sus expectativas y/o las circunstancias a las cuales el animal se ve expuesto podría ser el único tratamiento necesario. Pero, ¿qué ocurre si el animal en sí mismo es psicológicamente anormal?. En tales circunstancias, cualquier cambio ambiental que reduzca el estrés podría ser utilizado, así como también otra aproximación disponible para los veterinarios: el uso de compuestos farmacológicos tales como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina. Mills y Luescher proporcionan aquí un repaso detallado del uso de muchos compuestos farmacológicos, junto con algunas advertencias importantes.
Este capítulo y sus contribuciones adicionales reiteran algunas de las preguntas que han sido formuladas a lo largo del libro: ¿cómo de heterogéneo es el comportamiento estereotipado?¿Existen sub-tipos fundamentales que deberían ser distinguidos? y ¿cómo podemos reconocer animales que muestran el equivalente de los desórdenes obsesivo-compulsivos?. Estas y otras preguntas son revisadas nuevamente en el capítulo final.
Para finalizar:
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Capítulo 11: Comportamientos estereotipados en los animales en cautividad: bases e implicaciones para el bienestar animal y otros aspectos.
Georgia Mason
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Termino el libro con una síntesis. Así, muestro que existen tres causas principales para explicar la repetición observada: la alteración del control del comportamiento en el cerebro anterior o prosencéfalo (como implica la perseverancia), la consolidación (por ej., a través de las estrategias de adaptación al estrés o ‘coping’), y los efectos motivacionales (el comportamiento es provocado primero y mantenido después por estímulos internos o externos). También existen tres causas para explicar la uniformidad observada: constancia ambiental, formación de rutinas (o hábitos) e invocación repetida de pautas de acción muy específicas. Finalmente, existen tres tipos principales de comportamientos que dan origen a esta repetición: intentos de huída, acciones que sustituyen a pautas de comportamiento naturales (por ej., actividades del tipo búsqueda de alimento), y una tercera categoría que incluye ciertas formas más sorprendentes y variadas, algunas de las cuales reflejan probablemente una disfunción del sistema nervioso central (SNC). El estado en cautividad induce comportamientos estereotipados al frustrar y/o alterar el funcionamiento del SNC a través de los efectos del estrés y/o impidiendo un desarrollo normal. Por tanto, los ambientes que inducen comportamientos estereotipados en cautividad generalmente también reducen el grado de bienestar animal.
Las estereotipias se definen tradicionalmente como comportamientos ‘repetitivos, invariables, sin función u objetivo aparente’, pero la clasificación de estos comportamientos únicamente de acuerdo a una pobre definición de los aspectos fenotípicos es obviamente problemática. Sugiero aquí una nueva definición centrada en los mecanismos que subyacen la repetición: las estereotipias son comportamientos repetitivos inducidos por frustración, repetidos intentos por sobrellevar el estrés y/o una disfunción del SNC. Los dos primeros representan respuestas no adaptativas pero reversibles de animales normales sujetos a unas no tan normales condiciones ambientales, mientras que el último representa un espectro de cambios patológicos en el estriado dorsal y sus conexiones, el Nucleus accumbens y sus estructuras funcionales relacionadas, y/o la corteza prefrontal y sus conexiones. El grado en el que las citadas patologías explican lo que podemos observar en millones de animales que viven en cautividad, es tan sólo uno de los muchos temas que tal vez se resuelvan en la próxima edición de este libro.
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Ver fotos y vídeos de conductas estereotipadas en animales
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En el último congreso de Londres, 2008, se han presentado varios comunicados sobre conducta repetiva. Pueden acceder a los resúmenes, en inglés:
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La de cosas que podemos aprender de los animales.


Es la nº 1, la del chimpancé Genius.


sábado, junio 07, 2008

Londres 2008: Investigaciones recientes y disertaciones sobre autismo.


Ya son accesibles documentos expuestos en la última conferencia internacional sobre investigación sobre el autismo. Afortunadamente los congresos recientes están transcurriendo sobre estudios científicos abandonando toda aquella verborrea sobre la Teoría de la mente, que trataba de relacionar el conjunto de comportamientos descritos en el DSM-IV-TR, basados en la triada de Wing, bien con una única área del córtex cerebral o con alguna exclusiva estructura subcortical. Este reduccionismo teórico se extendió a buscar esa única causa en otros factores, bien un gen, un determinado neurotransmisor, un único y determinado agente externo, o una única y singular configuración sensorial o cognitiva. Se olvidaba así que en el desarrollo de las funciones psicológicas superiores éstas se forman en el marco de los métodos para su desarrollo y en las adaptaciones que el niño hace para acercarse al dominio del mundo de los objetos y de su propio mundo. Pero el mundo donde vive el niño tiene una configuración precisa, cuyos caracteres puramente físicos, como el tiempo y el espacio, y la determinada cultura que le ha tocado vivir, van a obligarlo a realizar un esfuerzo para adaptarse. En ocasiones, el medio físico o cultural, es mas propicio, o menos, para que el niño alcance con éxito su objetivo. Pongamos un ejemplo. Es frecuente observar niños con diagnóstico de autismo, o sin ese diagnóstico, que tienen una marcha errática a determinadas edades, un impulso irresistible a caminar, por excitación de los centros nerviosos que propician esa conducta. En nuestra cultura, urbana, casi todas las superficies por donde caminamos son llanas y permiten apoyar de modo sencillo la planta del pie. Un niño con ese andar errático encontrará poca oposición a esa tendencia en ese medio físico. Sin embargo, si lo llevamos a caminar a un monte con suelo pedregoso e inclinado, el medio impedirá que el niño manifieste con igual facilidad esa tendencia. Debe andar, claro, fuera de los senderos del monte. El medio obligará al niño a reflexionar sobre el sentido de sus movimientos, pues habrá de calcular en cada momento dónde ha de colocar el pie en cada paso, si no quiere caerse. Con ello no habremos conseguido aún que dirija sus pasos a una determinada y rara especie botánica, o que pretenda alcanzar un lugar desde donde tendrá una bella vista del valle, pero le estaremos induciendo a que el centro regulador de su marcha cambie, pues ahora habrá de incorporar a la estructura psicológica de su modo de caminar previo, tanto el analizador visual que ha de ir explorando continuamente el suelo, como un estado de alerta mayor para no caer. Habrá de aprender a anticipar dónde debe colocar el pie. Esto es ya un ejercicio de autocontrol de su propia marcha, que el medio físico ha contribuido a modificar. Si no le hemos brindado ese entrenamiento no podemos saber de qué modo afectará esa nueva experiencia a su estilo errático. Esta modificación del medio físico donde transcurre la marcha es mucho más efectivo que esperar a que el niño modifique su estilo errático con el paso del tiempo, pues ello equivale a que no estamos haciendo absolutamente nada para modificar el estado de cosas que tenemos ante nuestros ojos. El instrumento para modificar el centro nervioso de la marcha es proporcionar al niño una nueva relación con el medio físico, que en este caso es andar sobre un medio físico completamente distinto. Cuando se dice, por ejemplo, y así aparece en muchos carteles que ilustran los principales comportamientos comunes a niños con diagnóstico de autismo, que éstos no perciben determinados peligros, como el de cruzar una calle con tránsito de vehículos, lo que en realidad se está describiendo es que el sentido de la marcha no es capaz de ser inhibido por la instrucción verbal previa de la madre " no cruces la calle sin mirar". Hay niños sin autismo que olvidan también ese consejo cuando corren tras una pelota que va hacia la carretera. En este último caso, es una acción plenamente consciente y con sentido, alcanzar la pelota, la que hace incurrir al niño en olvidar el mismo consejo. Si se observan bien, ambas conductas, son muy similares.
Pueden acceder al congreso de Londres en:

viernes, junio 06, 2008

Recurso: Matemáticas. Biblioteca Nacional de Manipuladores Virtuales. Utah State University. USA


Excelente página para enseñar y aprender matemáticas, para niños de infantil y primaria, en español, francés e inglés: http://nlvm.usu.edu/es/nav/vlibrary.html
La facilidad de manipulación de los objetos en el ordenador brinda a los niños un aprendizaje basado en la experiencia y la intuición. Conceptos que expresados verbalmente son difíciles de transmitir son asimilados con rapidez por los niños a través de la manipulación de las imágenes. Las enseñanza de las matemáticas son un importante recurso terapéutico. A.R. Luria y L.S.Tsvetkova analizaron los distintos tipos de dificultades que surgen en pacientes con lesiones cerebrales de distinta localización. La naturaleza de esas dificultades, en problemas presentados por medio de textos, puede variar. Analizaron, fundamentalmente, problemas que han de resolverse mediante operaciones aritméticas y algebraicas. En otra parte de su obra analizaron las dificultades ligadas a la continuación de series. Con los niños hemos de proceder de igual modo, analizar la base de sus dificultades durante la resolución de problemas. La observación puede descubrir si la principal dificultad consiste en la comprensión del problema, que puede estar inicialmente ligada a la comprensión del sentido del texto. Llegados a ese punto hay que descubrir qué impide la comprensión del texto: algún término; dificultades en destacar lo principal de lo accesorio; defectos de inhibición que llevan a obtener resultados por asociación reactiva a algún término; pérdida del sentido del problema durante la ejecución de operaciones intermedias; dificultades de orientación espacial durante las operaciones aritméticas, como por ejemplo, alinear mal los números en operaciones de sumas o divisiones; defectos de planificación y elección del orden de las operaciones intermedias; falta de confrontación de los resultados con los datos del problema; etc.
En la página recomendada se puede trabajar números y operaciones, álgebra, geometría, medidas, análisis de datos y probabilidad.
La gran ventaja del uso de estos programas consiste en que se pierde escaso tiempo en actividades que de hacerse con lápiz y papel consumen mucho más tiempo que ocuparse propiamente del problema planteado. Si tomamos como ejemplo el trabajo con fracciones, si el niño ha de trazar el dibujo de lo que haya de tomarse como unidad a fraccionar, perderá el niño más tiempo en dibujar y colorear, que en representarse mentalmente la fracción de que se trate. Para la enseñanza de las nociones matemáticas la manipulación es importante porque a partir de la propia experiencia es el niño el que acaba descubriendo el concepto. Y aunque el niño siempre ha de hacer ese descubrimiento, cualquiera que sea el medio que se emplee en la enseñanza, con los programas se maneja un medio muy limpio. El trabajo en papel tiene la ventaja de que, al brindar menos ayudas al niño, es un medio más sensible para hacer aparecer la naturaleza de sus defectos. Pero si una norma en la educación es ir de lo simple a lo complejo, el paso por actividades en el ordenador prepara al niño para las actividades sobre el papel. Y también se desvelan en el trabajo con los distintos programas una buena parte de las dificultades del niño.

miércoles, junio 04, 2008

Pésame a familiares y amigos de D.Francisco Garza Fernández


Acabo de enterarme del fallecimiento de D.Francisco Javier Garza Fernández y quiero expresar mi más sentido pésame a su familia y amigos, y especialmente a su hijo Javier. Recientemente publicó Carta a mi hijo en un suplemento especial sobre el autismo, el pasado mes de abril, en la revista literaria ensentidofigurado. Autor y conferenciante, y persona vinculada al mundo del autismo, su pérdida irreparable queda mitigada por su obra y su recuerdo en el corazón de sus allegados, entre los que me cuento. Descanse en paz.

domingo, junio 01, 2008

Programa de lecto-escritura adaptado a la naturaleza de las distracciones de un niño de 5 años.

La curiosidad es una fuente de distracción inagotable. ¿ O está pensando en la cena?

Los niños pueden perder el control de su actividad atraídos por cantos de sirena. La representación de las sirenas ha cambiado a lo largo de la historia. En Grecia se representaban por pájaros con rostro de mujer.
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Ya hemos hablado en el blog sobre la formación del control de la conducta por la palabra y de su perturbación en los estados patológicos del cerebro(1). En el desarrollo de la capacidad del niño para cumplir instrucciones verbales de los adultos, hemos visto que ciertas acciones del niño son compartidas, pues la instrucción verbal del adulto es la que da lugar al inicio del proceso, siendo el niño el que ejecuta la parte motora del acto. Cuando una mamá dice a su hijo pequeño: Dame el osito aquel, y el niño obedece, es porque el niño ha hecho suya la instrucción verbal de su mamá, y después, ha ejecutado ese plan con las acciones adecuadas: ha girado su cabeza, se ha desplazado hacia el osito, lo ha cogido con sus manos, lo ha sostenido durante el trayecto de vuelta y, por último, extiende sus manos hacia su mamá, entregándolo. Durante todo el tiempo que han durado las distintas acciones del niño, este ha sido capaz de retener la instrucción original de su mamá, y en todo momento, cada uno de sus actos han estado bajo el control de la instrucción que su mamá le dió. Con el paso del tiempo, es el niño el que se da autoinstrucciones y ajusta su conducta a una autoregulación. Sin embargo, todos ustedes saben, que no siempre ocurren las cosas de un modo tan sencillo. Hay casos en que, bien por el estadio de desarrollo del niño, o por algún tipo de patología, no llega a conseguirse que la palabra alcance el papel regulador de la conducta del niño, por muy distintas causas. Son muy frecuentes las quejas en padres, y profesionales, con niños con diagnóstico de autismo que indican, en determinadas etapas del desarrollo, que les parece que estos niños son sordos. Aún cuando los niños con diagnóstico de autismo, que ya hablan y entienden lo que se les dice, pueden ser insensibles a instrucciones verbales, muy especialmente si en el momento de darles la instrucción, están ocupados ejerciendo una actividad intensa, como, por ejemplo, estar jugando, o bien, si están mirando algo en la pantalla del ordenador, incursos en una actividad. En el desarrollo de cualquier niño las instrucciones verbales pueden perder su papel regulador por influencia de estímulos externos, cuya emergencia altera el sentido de la acción, que deja ya de estar sometida a la instrucción verbal originaria del adulto. Como pueden ser muchas las causas que alteren la ejecución de planes y aparten al niño de la tarea inicialmente pretendida, es necesario estudiar la naturaleza de lo que termina desintegrando el sentido de la acción inicial. Sólo si descubrimos qué es lo que descontrola al niño podremos entender lo que sucede ante nuestros ojos. Y poder así obrar en consecuencia.

El siguiente caso es el de un niño de 5 años, al que llamaremos Ulises. Y al que lo tentaban no los cantos de sirena, como al héroe de la Odisea, sino las imágenes cercanas y los sonidos lejanos, externos a su espacio personal inmediato.
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INFORMACIÓN PREVIA
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OBSERVACIÓN DEL NIÑO EN EL AULA
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Se toma una muestra de su trabajo escolar, ocho fichas, con muestras de dibujos, copia de letras, escritura del logograma de su propio nombre, dibujo de un círculo, dibujo de un colegio, trazado de números, repaso de líneas discontinuas...

Durante las primeras semanas se trabajó con el niño usando muy diversos juegos del material de aula de Infantil de 5 años: construcciones, formación de series, clasificación de objetos por categorías, discriminación de objetos en láminas complejas, formadas por varios objetos o escenas de personajes y objetos, repetición de pautas rítmicas, imitando ritmos mediante golpes en la mesa con la mano; repetición de series de palabras presentadas oralmente y de series de objetos ( fichas, figuras geométricas )...

Las siguientes semanas trabajo con el niño en el aula ayudándole a completar sus fichas de trabajo ordinarias y se observa su comportamiento. Se comienza un trabajo de aprendizaje de lectura por un método de lectura global con varios alumnos, pero lo suspendo al ver que el alumno de referencia no aprovecha con la intensidad esperada los efectos de ese método. Este trabajo se ejecutaba dentro de un grupo de cinco niños más.
Todo este trabajo sirve de método de exploración.
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CONCLUSIONES DE LA OBSERVACIÓN
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El alumno muestra grandes oscilaciones en su nivel de alerta de un día para otro, de modo que unos días parece un alumno muy despierto, y otros muy apagado. Con su actividad ordinaria durante el ejercicio de una tarea ocurre que tiene muy poca autonomía. Al observar de cerca este asunto, el problema consiste en que aunque el niño conserve el sentido de la instrucción de lo que debe hacer, una vez que pone en marcha un plan para desarrollar el programa de acciones para ejecutar lo que pretendía, pronto es distraído por estímulos que surgen durante el desarrollo de la tarea, y también por estímulos del entorno lejano, apartándolo de las actividades que debería ejecutar, cayendo en un cierto estado de inacción, o en acciones que ya nada tienen que ver con el cumplimiento de la tarea inicialmente pretendida. Con un adulto al lado que le sirva de medio auxiliar externo que le ayude a sostener sus acciones en el marco del programa de actividades que son necesarias para alcanzar el cumplimiento de la tarea, el alumno no tiene mayores dificultades para comenzar, desarrollar y terminar sus trabajos. Pero esto da una falsa idea de la eficacia de su actividad que sólo por la apariencia del resultado final podemos juzgar satisfactoria.

El trabajo se desarrollaba las primeras semanas en un rincón, justo bajo un cartel grande con imágenes de muy vivo colorido. Este alumno durante los ejercicios señalados, si fijaba su vista en el cartel, quedaba absorto en dicha contemplación, de modo que la potencia de algunos objetos que aparecen en su campo visual es un elemento de distracción muy potente. Siendo esto así, cuando interpretamos que dicho estímulo óptico está ejerciendo la función de apartar al sujeto de su actividad, también puede usarse como medio para atraerlo hacia ella, siendo el campo óptico el señuelo. Casi siempre los propios niños tratan de superar sus propios defectos y establecen sus propios métodos de compensación al ejecutar sus tareas. La observación de esos métodos nos brindan una información excelente de la naturaleza de los problemas del niño.

Otro hecho significativo es que el niño no sabía qué dedo se le tocaba, si colocando sobre la mesa su mano extendida, y colocando un papel, a modo de pantalla, que impidiera al niño ver qué dedo se le estaba tocando, aún haciendo una presión relativamente fuerte, no conseguía identificarlo. El resultado era peor con los dedos de la mano izquierda. Enseñar a un niño a diferenciar sus propios dedos y a tener un control motor sobre ellos es necesario porque son el instrumento del que se sirven para sus operaciones de contar, sumar y restar. Los dedos de la mano son el ábaco más primitivo del que se sirven, y aunque su uso es universal, la forma de uso está mediada por las culturas. Así, los niños japoneses cuentan de otro modo. Parten de la postura de extensión y proceden a contraerlos. En la nuestra, enseñamos al niño a irlos extendiendo a partir de la posición inicial del puño cerrado. Esto crea al niño distintas dificultades.
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PROGRAMA DE REHABILITACIÓN
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I FASE
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1. Desarrollo de la atención sostenida combinando ejercicios motores y enumeración de series numéricas hasta el 100.

Los ejercicios se desarrollan sobre una tabla de equilibrio de 40X40 cm, con un taco central de 10X10X10 cm, con tiras antideslizantes.

Estos ejercicios elevan el estado de alerta y elevan por tanto el estado general de arousal. Las pérdidas de equilibrio que deben ser inmediatamente corregidas reducen el tiempo de reacción ante la modificación de un estado.

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Hay cuatro tipo de ejercicios básicos:
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1.1. Balancearse de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, pivotando sobre la tabla, al tiempo que cuenta cada balanceo, de uno hasta cien. Esto se hace, claro está, de modo progresivo. Surgen especiales dificultades en pasar de los números terminados en la cifra 9 a la decena siguiente; también en la distinción articulatoria entre las series de los sesenta y setenta, que a este niño costaba no confundir. Se hacen ejercicios adicionales frente al espejo para ayudar al niño a distinguir la pronunciación entre sesenta y setenta.
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1.2. Balanceos de adelante hacia atrás. El ejercicio transcurre de igual modo que en 1.1.
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1.3. Partir de una posición con la tabla inclinada hacia cualquiera de sus cuatro lados y regular el movimiento para quedar en posición de equilibrio, sin llegar a inclinarse al lado opuesto del que parte.
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1.4. Giros desde la posición de equilibrio, con la tabla en posición horizontal, bien hacia la derecha o hacia la izquierda. Este niño es diestro y los giros a la derecha le resultan más fáciles que hacia la izquierda. Se le dan series de pares de números, por ejemplo, 2-5, que significa que debe dar dos impulsos de giro hacia la derecha y cinco en sentido contrario. El niño debe procurar ir aumentando la amplitud de los giros con cada impulso, sin caerse o inclinar la tabla.
Todos estos ejercicios pueden irse haciendo más complejos, pidiendo al niño mayor velocidad en la ejecución de los movimientos o aumentando el número de las series.
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Las sesiones se inician siempre con estos ejercicios que incrementan el tono de alerta del niño, pues ya hemos dicho que una de sus dificultades era precisamente la manifestación de altibajos en ese tono. El cuidado del niño para no perder el equilibrio le hace mantenerse alerta y lo obliga a extremar la atención y el control de su propia conducta durante todo el ejercicio.
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2. Ejercicios de motricidad orientados a la formación de nuevos patrones de actividad, muy alejados del uso ordinario del cuerpo, para fortalecer el papel de coordinación del sistema nervioso central y periférico.

Los ejercicios consisten en andar como un cangrejo, apoyado en pies y manos, hacia atrás; como una rana; andar de lado; andar para atrás; caminar a la pata coja, con uno y otro pie, distancias cada vez mayores, etc.

3. Estabilización de las imágenes internas de las letras mediante un sistema óptico-constructivo, del que ya hemos hablado en el blog.

4. Estimulación sensorial de los dedos mediante un programa coordinado con la familia.


La falta de estimulación sensorial especial de los dedos afecta a todo el desarrollo psicomotor y reduce la capacidad para al ejecución de la lectura, la escritura, el dibujo y el cálculo. Nos referimos a la estimulación sensorial que se provee a través de los tradicionales juegos de manos acompañados de comentarios y que suelen terminar con cosquillas en la palma de las manos, en las axilas o en presas, apresando un dedo o la mano.
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II FASE
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1. La segunda fase se lleva a cabo mediante programas de ordenador. La principal razón es que el niño es aquí completamente controlado por el campo visual de la pantalla, con incremento del tono cortical por la necesidad de dar respuesta inmediata a los estímulos que aparecen en la pantalla. Resulta así, que mientras la categoría psiquiátrica Trastorno por déficit de atención, tipo combinado, no nos dice qué hay en la base de ese trastorno, al identificar la naturaleza de sus distracciones podemos emplear el “trastorno” del niño en su propio beneficio. La potencia del campo visual como estímulo distractor en estos juegos pierde su influencia nociva, pues al atraer la atención sobre la pantalla, precisamente mantiene al niño dentro del curso de su actividad. Este niño puede estar una hora, por ejemplo, ejecutando un programa sin distraerse, y sin necesidad de un adulto al lado. De igual modo, está expresa la secuencia de la actividad, a diferencia del trabajo con fichas en el aula ordinaria, donde el niño debe retener en su memoria de trabajo las instrucciones de la maestra, adaptar su actividad a esas instrucciones, mantenerla durante la ejecución de las operaciones, inhibir la influencia de estímulos distractores, y por último, comprobar si el resultado se corresponde, o no, con las instrucciones previas. Podemos decir que los ejercicios en el ordenador son más sencillos de ejecutar por el niño al darle resueltas una serie de operaciones. Siguiendo el principio de ir de los simple a lo complejo, este tipo de trabajo preparará al niño para las actividades ordinarias del aula, ejecutadas por otros medios materiales. Sin embargo, el que estas actividades con los programas seleccionados para las necesidades de este niño sean más sencillas de ejecutar por este niño por sus peculiares necesidades educativas especiales, no significa que el resultado de este tipo de actividad sea menos productivo que el ordinario del aula. Al contrario. Precisamente porque estas actividades seleccionadas en el ordenador evitan que la falta de desarrollo de la capacidad de inhibir estímulos, y por tanto, de distraerse, queden neutralizadas, e incluso ayuden al niño, el aprendizaje se desarrolla muy intensamente. Prueba de ello es que el niño ha aprendido ya a leer y escribir al dictado correctamente. Está, por tanto, por encima de las expectativas del currículo correspondiente a su grado escolar. Tanto la lectura, como la escritura tienen la estructura de actos psicológicos superiores de carácter secundario, y por tanto, pueden llegar a desarrollarse por distintos métodos: métodos basados en el fonema, en la sílaba, en la palabra, en la asociación a gestos motores, por el tacto, etc. E incluso dentro de cada categoría, hay distintos métodos. Lo único que hay que evitar al elegir un método de lectura y escritura para un niño, es que el método se apoye en una capacidad del niño disminuida. Hay que elegir un método que esquive la interferencia que puede producir el “trastorno” del niño. Mejor aún, si el “déficit” del niño resulta una ventaja para el aprendizaje por el método elegido, o diseñado. Eso es precisamente lo que hemos hecho. Así que el conjunto de los programas anteriores y siguientes es el método de lecto-escritura, y lo que es más importante, el medio para su terapia rehabilitadora. Hay que tener en cuenta cuando se planea la rehabilitación de un niño que, siempre que se pueda, debemos ejercitar una terapia directa sobre su propia necesidad educativa especial, en este caso disminuir sus distracciones, y una terapia indirecta, anticipatoria, en este caso aprovechar el defecto transitorio del niño, su tendencia a apartarse de la acción por estímulos emergentes en su campo visual, para enseñarlo a leer, escribir, contar y calcular. Si podemos, no debemos esperar a que desaparezca su tendencia a distraerse, sino que podemos modificar los medios y modos de producción de la escritura y de la lectura. La distracción, o si se quiere, los defectos de atención, así expresado nos dice muy poco, si olvidamos que la distracción está absolutamente ligada a la acción. Un niño se distrae en el marco de una actividad y modificando la actividad pueden neutralizarse las distracciones. Así que la expresión déficit de atención es un concepto vacío e inútil si se prescinde de indicar el contexto de la acción en que surge y si no se investiga la naturaleza de la causa que origina la distracción, bien sean por conflicto con estímulos emergentes externos o por conflicto con procesos neurodinámicos del propio niño. Ese es el verdadero marco en el que hay que investigar no los déficits de atención sino la naturaleza de acciones y distracciones. Esto implica que el marco de la atención no puede ser nunca un ambiente, como la escuela o la casa, sino una actividad concreta.
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Esta es la serie graduada de programas aplicados. No todos los ejercicios de cada uno de los programas pueden aplicarse con la misma utilidad, ni tampoco hay que dominar todos los ejercicios de cada programa para pasar al programa siguiente. Determinados ejercicios hay que ejecutarlos con medios distintos del uso del ratón. Por ejemplo, en los ejercicios de sumar del Programa Sebran, lo más importante es enseñar al niño a colocar los dedos correspondientes a cada uno de los sumandos, que en este programa no pasan del número cinco. Luego se enseña al niño a contar todos los dedos, tocándose con la punta de los dedos de la mano derecha la mejilla derecha y con la punta de los dedos de la mano izquierda, la mejilla izquierda. Los ejercicios de estimulación sensorial de los dedos que hemos ejercitado de modo previo muestran ahora su utilidad. Los niños al ir extendiendo los dedos para representar un sumando, por ejemplo, el número 4, pueden comenzar a ir levantando sucesivamente pulgar, índice, corazón y anular. Una vez fijado el número 4 en una mano, pasan a representar el otro sumando en la otra mano, la izquierda, por ejemplo 3, levantando sucesivamente pulgar, índice y corazón. Puede que niños que no hayan diferenciado suficientemente bien el destino de los impulsos motores de la mano izquierda respecto de la mano derecha, el hecho de levantar los tres dedos de la mano izquierda acabe afectando a la posición de los dedos ya establecida en la mano derecha, que pase de representar el 4 a representar un 3, igualándose así las posiciones de ambas manos. La representación del 4 por pulgar, índice, corazón y anular, es un poco forzada, pues la extensión del dedo anular suele quedar casi perpendicular a los dedos corazón, índice y pulgar. Los dos hechos señalados pueden hacer que el niño se olvide de contar el dedo anular de la mano derecha. Con el tiempo, los niños acaban representado el número 4 de otro modo, extendiendo todos los dedos menos el pulgar, porque esta representación requiere menos esfuerzo muscular. Con la resta, si los dedos de la mano derecha representan el minuendo, la izquierda pasa a tener un papel distinto, que consiste en contar y abatir tantos dedos en la mano derecha como indique el minuendo en la pantalla. Si el niño maneja bien sus dedos pasa a ejecutar toda la operación de la resta de otro modo, que consiste en que para representar el minuendo hace extensiones y la resta consiste en abatir tantos dedos como indica el sustraendo, mediante un proceso de contar. Si el niño no ha aprendido a manejar bien sus dedos no podrá hacer coincidir el proceso de ir restando de uno en uno sus dedos, con los movimientos apropiados, errando el resto. Puede ocurrir también que si después de hacer sumas, en las que intervienen ambas manos, pasamos a hacer restas, se produzcan conflictos que proceden de la neurodinámica del niño, que debe pasar de la intervención de ambas manos en la suma, a ejecutar las restas con una sola mano. Puede aparecer el impulso, provocado por la huella de las acciones previas con ambas manos en la suma, a hacer intervenir ambas manos en la resta, representando minuendo y sustraendo, cada uno en una mano, procedimiento no apropiado. La ejecución de los ejercicios en el ordenador, en ocasiones, hay que completarlos con otros que no pueden ejecutarse con el mero uso del ratón. También hay que deshechar ejercicios que aparecen en los programas que no son apropiados al momento de la rehabilitación. Por eso conviene explorar los programas e ir seleccionando los ejercicios que nos conviene ir aplicando. Podemos estar desde el principio trabajando con varios programas a la vez. No hay, por tanto, que esperar a que domine todos los ejercicios de un programa para pasar al siguiente.
Pueden trabajar en línea o descargarse los programas. Esta última opción puede ser conveniente, aunque en general, los programas de sebran y clic suelen ser bastante accesibles.
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LENGUAJE, LECTURA, ESCRITURA, CÁLCULO.
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1.1. Programa MINISEBRAN. http://www.wartoft.nu/software/minisebran/


Marianne Wartoft Uppsala, Sweden




Consta de 8 juegos.


Programa SEBRAN. http://www.wartoft.nu/software/sebran/spanish.aspx

Marianne Wartoft Uppsala, Sweden


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Consta de 12 juegos.

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Érase una vez...

María del Carmen Mánuel Vez
CEIP Casería de Ossio San Fernando - Cádiz (España)

Primera parte de una serie de actividades de apoyo al método de lectoescritura. Érase una vez... El país de las letras, siguiendo el orden progresivo de dicho método:
u, a, i, o, e, p, m, n, ñ.
Se trabaja identificación visual y auditiva, asociación, escritura y orden de frases.


ACCESO AL PROGRAMA: http://clic.xtec.net/db/act_es.jsp?id=3178





Las letras suenan


Antonio Piñeiro Dopico

CEIP Rabadeira Oleiros (Galiza) España

Actividades para el aprendizaje de la lectoescritura complementarias del material impreso del mismo título disponible en: http://centros.edu.xunta.es/ceipderabadeira.

Las actividades están organizadas en cuatro paquetes. En los dos primeros se trabajan las vocales a, e, i, o, u, y las consonantes s, m, f, r y l utilizando sólo el ratón. En los otros dos se trabajan las consonantes p, t, n, b, v, j, h, d, c, ñ, z, q, g, ll, y, ch, e incluyen actividades de escritura con teclado.
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Vamos a leer

José Pedro Roda Martínez
CP Santo Negro Elda (Valls del Vinalopó) Alicante España

Paquete de actividades para el aprendizaje de la lectura. El paquete está dividido en 14 partes con 14 consonantes diferentes: p, s, l, m, t, n, d, ll, b/v, ñ, c/q, f, r/rr, ch. Para cada consonante hay una lista de palabras que los niños/as deben asociar, a veces con el sonido, otras con la imagen.

ACCESO AL PROGRAMA:
http://clic.xtec.net/db/act_es.jsp?id=1257




Las sílabas inversas

Vicente J. Alfonso Repullés
Colegio Asunción de Nuestra Señora Alboraia (Horta nord) Valencia España

Este paquete de actividades trata de repasar las sílabas inversas de forma divertida. El niño/a ha de salir de una cueva donde hay un ogro que le persigue y le va haciendo preguntas que deberá responder correctamente. Si falla, el ogro hará que vuelva atrás.


ACCESO AL PROGRAMA: http://clic.xtec.net/db/act_es.jsp?id=2036


Numeración en primaria

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Aurelio Gutiérrez Fernández
CEIP Rural Salvador Rueda Macharaviaya - Málaga (Andalucía) España

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Proyecto para trabajar la numeración desde las decenas a las unidades de millar. La actividad se divide en tres partes:
numeración hasta el 99
numeración hasta el 999 numeración hasta el 9.999

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ACCESO AL PROGRAMA: http://clic.xtec.net/db/act_es.jsp?id=3430