viernes, octubre 19, 2007

Cómo nos engañan las compañías farmacéuticas.


La verdad acerca de la industria farmacéutica. Cómo nos engaña y qué hacer al respecto. Traducción de Luz Freire.
Autora: Angell, Marcia
ISBN: 9580493510
Editorial: Norma, Bogotá ( Colombia )
Año de publicación: 2006


La verdad sobre las compañías farmacéuticas Written by Marcia Angell Escrito por Marcia Angell Category: Current Affairs Categoría: Current Affairs Publisher: Random House Editor: Random House Format: Hardcover, 336 pages Formato: Tapa dura, 336 páginas Pub Date: August 2004 Pub Date: agosto de 2004 Price: $24.95 Precio: $ 24.95 ISBN: 978-0-375-50846-2 (0-375-50846-5) ISBN: 978-0-375-50846-2 (0-375-50846-5)

En 1997, la revista Time nombró a Marcia Angell uno de los 25 americanos más influyentes. En 2004 ha publicado un libro que no se ha traducido y editado aún en España, aunque sí en Bogotá (Colombia).
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Introducción.
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Hoy he querido traer un libro al blog por si resulta de interés a algunos lectores. Marcia Angell es una persona extraordinaria. Lo que ha hecho tiene un extraordinario valor. Ella, mejor que nadie, conoce el mundo que describe, por su trabajo desempeñado como Editora Jefe del New England Journal of Medicine (1) y por su brillante carrera como profesional de la medicina. He titulado esta entrada del blog con parte del subtítulo de su libro: How they deceive us and wat to do about it. La doctora Angell concluye que es necesario rescatar a las agencias Nacionales de Salud del creciente control de la poderosa industria farmaceútica y no sólo por una cuestión ética y de salud, sino para restablecer la confianza de los usuarios.
El artículo de Marcia Angell Mitos farmacéticos , permite comprender ciertos fenómenos recientes, especialmente las causas del incremento exponencial del consumo de drogas en la infancia como tratamiento para diversos trastornos y el incremento de niños con diagnósticos psiquiátricos recogidos en el DSM-IV. He aportado algunos comentarios a ciertos pasajes de su artículo. El artículo de la Dra. Angell hace un retrato fiel de la industria farmaceútica.
Marcia Angell tienen diversas publicaciones y artículos de acceso gratuito en la red.

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Mitos farmacéuticos

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Marcia Angell
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Las compañías farmacéuticas nos quieren hacer creer que los elevados precios de los medicamentos bajo receta médica son necesarios para cubrir sus costos de Investigación y desarrollo (I y D), afirmación que implica que gastan la mayor parte de su dinero en este concepto y que, después de pagarlo, les quedan sólo modestas utilidades. Según ellas, bajar los precios asfixiaría la I y D y sofocaría la innovación. Sin embargo, la historia real es muy diferente.

En realidad, las grandes farmacéuticas gastan relativamente poco en I y D, mucho menos de lo que gastan en mercadeo (gastos comerciales) y administración, e incluso menos de lo que les queda como utilidades (beneficios). Por ejemplo, en 2002 las principales diez compañías farmacéuticas estadounidenses tuvieron ventas por 217 mil millones de dólares. Según sus propias cifras, gastaron en I y D un 14% de los ingresos por ventas. No obstante, gastaron más de dos veces esa suma (un enorme 31%) en mercadeo (gastos comerciales) y administración. Y, aún así, obtuvieron un 17% de utilidades (beneficios).

La mayoría de las farmacéuticas juntan mercadeo (gastos comerciales) y administración en sus reportes(informes) anuales, pero una informó que el 85% del total se destinó a mercadeo (gastos comerciales). Suponiendo que esta cifra es más o menos igual para las otras grandes compañías (y hay razones para pensar que es así), gastaron sólo en mercadeo (marketing) casi dos veces la suma destinada a I y D.

En sus declaraciones públicas, esta industria niega esto al incluir sólo cuatro actividades específicas como mercadeo (visitas comerciales a doctores, el valor de las muestras gratuitas, publicidad directa a los consumidores y publicidad en revistas médicas). No obstante, de hecho, los presupuestos médicos cubren mucho más que esto. El elemento más importante que queda afuera es la “educación” de los doctores (que les enseña a recetar más medicamentos). (2)
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¿ Y qué hay acerca de las utilidades (beneficios) ?
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Durante muchos años, las compañías farmacéuticas de los Estados Unidos han tenido utilidades(beneficios) más altas que las de ninguna otra industria, después de haber pagado la I y D y todos sus demás gastos. Compárese el 17% de margen de utilidades de las diez principales farmacéuticas en 2002 con el promedio de sólo 3,1% para todas las industrias estadounidenses que aparecieron en “Fortune 500” ese año. Por primera vez, en 2003 la industria bajó ligeramente desde primer al tercer lugar en términos de rentabilidad, pero sus utilidades se mantuvieron bien por encima del promedio.

La reciente afirmación de que la farmacéuticas gastan en promedio 802 millones de dólares para lanzar una nueva medicina al mercado se basa en datos secretos y confidenciales, y está tremendamente inflada. No obstante, sea cual sea la cifra que dediquen a I y D, si las compañías farmacéuticas gastan más en mercadeo y obtienen más utilidades, difícilmente pueden alegar que es necesario aplicar precios altos para cubrir su I y D. En lugar de ello, los elevados precios son necesarios para cubrir sus estupendos gastos de mercadeo y mantener sus enormes utilidades (beneficios). Hay ahora cierto retroceso en los precios, pero las compañías están compensando esto tratando de convencer a una mayor cantidad de personas de que tomen más medicinas para dolencias dudosas o exageradas(3), aumentando con ello el volumen de ventas.(4)
El tema importante no es cuánto dinero dedicaron las compañías farmacéuticas a I y D, sino si los consumidores obtienen el valor de lo que pagaron. Aunque parezca increíble, sólo una pequeña fracción de los medicamentos son innovadores en algún sentido importante de la palabra.

En los seis años que van de 1998 a 2003, de los 487 medicamentos que ingresaron al mercado, un altísimo 78% fue clasificado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) como con poca probabilidad de ser mejores que los medicamentos ya presentes en el mercado. Más aún, un 68% no eran siquiera nuevos componentes químicos, sino medicamentos antiguos en nuevas formas o combinaciones.
En otras palabras, la mayor producción de la industria no son nuevos e importantes medicamentos, sino variaciones menores de los que ya están en el mercado, llamadas réplicas o medicamentos “yo también” (‘me too’ drugs). Por ejemplo, el medicamento más vendido del mundo, Lipitor de Pfizer, es el cuarto de seis sustancias reductoras del colesterol del mismo tipo. Ahora hay familias enteras de medicamentos de réplica, y hay pocas razones para pensar que uno es mejor que otro a dosis comparables.

Lejos de ser un modelo de libre empresa, la industria farmacéutica es altamente dependiente de la investigación financiada por el gobierno y los monopolios otorgados por éste en la forma de patentes y derechos de mercadeo exclusivos. Por lo general, los pocos medicamentos innovadores surgen de la investigación con financiamiento público, realizada en laboratorios gubernamentales o universitarios. Incluso entre medicamentos de réplica relacionados, normalmente el original se basa en trabajos apoyados por el gobierno.

Por ejemplo, Mecavor, el primero de los medicamentos tipo Lipitor, entró al mercado en 1987 y se basó en gran medida en la investigación universitaria. La mayoría de los medicamentos más vendidos en la actualidad provienen de la década de los 80, o incluso antes.

La conclusión es que, a pesar de la retórica de la industria, las compañías farmacéuticas se están volviendo cada vez menos innovadoras. Simplemente están lanzando y volviendo a lanzar los mismos viejos medicamentos, obteniendo nuevas patentes y exclusividad, y confiando en su poder de mercadeo (comercialización) para convencer a doctores y pacientes de que están produciendo milagros médicos. (5)

Todo país avanzado regula de alguna manera los precios de los medicamentos bajo receta. Incluso en EE.UU., Medicare regula los honorarios de los médicos y los pagos hospitalarios. Así es que no tenemos que preocuparnos acerca de la asfixia de la innovación en I y D. Las farmacéuticas hacen mucho menos I y D de lo que afirman, y perfectamente pueden pagar la que hacen.

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Marcia Angell, es Profesora Senior de Medicina social en la Hardvard Medical School y autora de The Truth About the Drug Companies: How They Deceive Us and What to Do About It. ( La verdad sobre la industria farmaceútica: Cómo nos engañan y qué hacer al respecto )

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Notas.

1. Posiblemente la mejor publicación de medicina del mundo.
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2. Dentro de esos gastos comerciales están el patrocinio de Conferencias y Congresos, incluídos el pago del caché a los conferenciantes.
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3. Continuamente se elaboran cuestionarios que en minutos pueden etiquetar a un niño con algunos de los múltiples acrónimos que brinda el DSM-IV: ADHD, ADD, TOC, ODD, TGD, TEA, TA...Una vez transformados en pacientes los niños pueden convertirse en clientes para tal o cual droga durante años. Desgraciadamente, lo que debería ser el inicio del diagnóstico se convierte en el diagnóstico final. Jamás una pastilla hará que un niño se aprenda las tablas de multiplicar. Un niño inquieto, bullicioso, con carácter y respondón, puede ser etiquetado en menos que canta un gallo como ODD, trastorno oposicionista desafiante. Cuando yo era niño y veía a otro niño que se mantenía en sus trece, sin someterse ni a las instrucciones, ni hacía caso a los mayores, y la mamá del niño estaba en la pelea a ver quién se salía con la suya, si ella o el niño, era fácil escuchar a otro adulto, apoyando a la ya deconcertada mamá ante tanta y firme resistencia: a ese niño lo que le pasa es que tiene muchos cojones; esta niña tiene mucho genio; ha salido a al tío Ernesto...Lo que ocurría después dependía de cada caso. Pero lo que era seguro es que por la cabeza de la madre, ni de ninguno de los presentes, pasaba la idea de que hubiera que llevar al niño o a la niña al psiquiatra o al médico.
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4. Es preocupante que en esa extensión del mercado sea cada vez más usual que medicamentos concebidos para dolencias de adultos pasen al campo pediátrico. El incremento de consumo de drogas por los niños es exponencial. Un valor añadido que obtienen las compañías farmaceúticas si obtienen autorizaciones de uso pediátrico para un medicamento, que antes no tenía, es la prolongación de vigencia de la patente. Esta prolongación de la vigencia de la patente impide que otras compañías farmaceúticas competidoras produzcan el mismo medicamento bajo forma genérica, a un precio menor. Así que unas pocas líneas de texto añadidas a la ficha del medicamento y a la receta significan beneficios millonarios.
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5. Una variante, en España, para hacernos creer que ciertos medicamentos son milagros médicos, contra el autismo o contra el ADHD, por ejemplo, consiste en lanzar campañas de prensa y en otros medios de comunicación, haciendo entender a la opinión pública que son descubrimientos recientes especialmente apropiados para tal o cual enfermedad o trastorno, cuando en realidad son medicamentos que llevan lustros en el mercado. Ciertas campañas publicitarias adoptan la forma encubierta de investigación médica sobre el producto, especialmente en revistas médicas. Esas investigaciones están patrocinadas, claro está, por la multinacional que produce el fármaco, que elige al investigador principal a conveniencia. La financiación de esta investigación de poco valor científico, antes que testear la utilidad de determinadas drogas, busca promoverlas mediante el marketing disfrazado de revisión académica.

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Big Bucks, Big Pharma Extra: Drug Costs and PR



Para saber más sobre Marcia Angell y acceder a otros artículos suyos ver
Nota de Eduardo: He modificado este artículo para hacer una nueva entrada independiente sobre el ADHD. (20/10/2007)