domingo, noviembre 19, 2006

Autismo, los calendarios, relojes y el tiempo.II



Foto 1. La desintegración de la persistencia de la memoria. Dalí (1952)

En la entrada anterior vimos que muchos niños autistas se orientan bién en las referencias de orientación temporal que brindan los calendarios, al menos con el calendario Juliano, que es el que usamos. Y que muchos de ellos lo eligen como sistema de referencia externo para ordenar los sucesos futuros. Estos mismo niños tiene graves dificultades para el dominio de los adverbios de tiempo y para el dominio de verbos, dos clases de palabras que soportan las referencias temporales de los sucesos y sus matices, las circunstancias temporales que pueden precisar aún más el significado del verbo, de sustantivos y adjetivos y oraciones. Dentro de estos adverbios de tiempo hay subgrupos; uno de ellos son los adverbios celerativos, que tienen que ver, en general, con la velocidad en que transcurre un suceso.

Niños que no dominan bien adverbios como hoy, ayer o mañana, pueden sustituir con éxito esas referencias relativas del tiempo, de ese sistema con referentes abstractos, por el más concreto de las fechas: número del día del mes, nombre de la semana, nombre del mes y número del año.

Los días son series de los números naturales que comienza en 1 y terminan en 30 ó 31 , salvo el mes de febrero. Siete nombres para cada día de la semana y 12 nombres para cada día del mes. Un número para el año.

Colocar la ocurrencia de un suceso futuro en una línea espacial de 365 días o en tres series cíclicas es un algoritmo sencillo, que sólo requiere de un procedimiento de orden sucesivo:

...J...V...S...D...L...M...Mi...J...V...

...27...28...29...30 ó 31...1...

...Jul...Ag...Sep...Oct...Nov...Dic...Ene...

Cada fecha puede representarse por una imagen visual , Domingo,19 de Noviembre de 2006. La serie de los días de la semana es independiente de todas las demás; la de los días del mes guardan relación, pue sólo cuando se llega al 1 aparece el nuevo nombre del mes, y sólo cuando se llega a Enero aparece el nuevo año. La expresión de cada fecha es siempre distinta de la anterior o de la siguiente, por lo que sólo una forma corresponde a cada día del año. No hay dos fechas iguales en el calendario. Su significado está vacío de contenido, salvo en que es el momento en que ocurrirá el suceso concreto y determinado, del que también puede tenerse una representación concreta. El origen de este sistema es inmutable. El 1 de Enero del año que se trate y puede recorrerse mecánicamente hacia adelante o hacia atrás. Esto permite una proyección de nuestra vida de modo mecánico hacia adelante y hacia atrás.

En cambio, mañana o anteayer, son dos abstracciones cuyo valor temporal dependen de un origen, hoy, también relativo. Permite bromas del tipo que se lee en algunos establecimientos, especialmente de bebidas, "Hoy no se fía, mañana sí", que suaviza con el ingenio la norma. Mañana se transforma en hoy, pero nunca el 18 de Noviembre se transforma en el 19 de Noviembre al día siguiente.

Mañana, hoy y anteayer no pueden representarse visualmente, mediante una imagen. Para hacer memoria de un día debemos rescatar aquellos sucesos que guía nuestra búsqueda, tenemos que hacer una abstracción, anular su contenido preciso o apreciar su especial bondad. "Hoy he tenido un buen día" u "hoy he tenido un mal" día son abstracciones a las que muchos niños autistas no alcanzan, aunque también ellos tengan buenos o malos días. Para juzgar la bondad de un día tenemos que ser capaces de analizar simultáneamente la estructura de los distintos sucesos del día. Cuando hablamos de analizar simultáneamente la estructura no significa que analicemos en el mismo instante todos los sucesos, ni siquiera dos a la vez, pues el pensamiento suele ocuparse cada vez de una cosa, sino que podemos movernos en una estructura de sucesos sin necesidad de recorrer el orden temporal en que han acaecido ni tenemos que revivirlos en toda su nitidez para volver a ocuparnos de ellos; podemos servirnos de abstracciones que condensan y resumen su significado para nosotros.

El dominio de las fechas del calendario y el dominio horario son ya, sin embargo, un importante logro que permite un entendimiento entre el niño y el adulto, al compartir un instrumento de medición del tiempo, con el suficiente grado de co-participación para coordinar, co ordenar sus respectivas vidas, días y horarios. Así ese medio externo es un instrumento de unión que les permite compartir sucesos, citarse, estar juntos en un lugar para hacer algo, concertarse para salir y volver, conocer el cese y principio de alguna actividad. Y aunque la conciencia del tiempo sea distinta en el niño y en el adulto, puede el niño mal orientado temporalmente, y si sólo domina el calendario y el horario lo está, evitar esa incómoda sensación de estar perdido. No sólo se pierde uno cuando no sabe en qué lugar está sino cuando no sabe en qúe tiempo está. Esta sensación puede vislumbrarse en los adultos, cuando por ejemplo, recién despertado y a una hora en que la iluminación no deja saber si es por la mañana o la tarde, nos asalta la duda de no saber cuál es nuestro tiempo; si nos estamos levantando de la siesta o si estamos recién levantados; en ese momento del despertar no podemos saber si teníamos que haber acudido a una cita, o si ya es domingo o es todavía sábado. Afanosamente buscamos indicios externos o acudimos a nuestros recuerdos para poner en claro nuestras ideas. Sin duda, que en ese momento, un reloj nos diera el día de la semana, el día del més y la hora digital, con unos numeritos latiendo, nos sacaría del corto pero angustioso momento.

La capacidad de ordenar los sucesos de nuestra vida, de un día, por ejemplo, es algo extraordinario. Creo que así comienza un texto de Einstein citando a Kant. La cita no es literal, pues cito de memoria. Cuando la encuentre les diré como era.

Einstein pidió a Jean Piaget en Davos, que estudiara de qué modo se desarrollaba la noción del tiempo en el niño. Piaget aceptó el encargo y llegó a una serie de conclusiones, que reflejó en un libro: "El desarrollo de la noción del tiempo en el niño"

( Continuará )