martes, agosto 07, 2007

Estudio de un caso de autismo III.

Hermoso aeroplano.

Figuritas que usó Vigostky para la investigación del desarrollo de conceptos en niños.

Comentarios al Diálogo entre Eliana y su hijo Guillermo.

Como afortunadamente Vds. pueden oír el archivo de audio mp3 y leer la transcripción en el artículo anterior de este blog, tienen un reflejo bastante fiel de la conversación, aunque no tengamos información visual de sus gestos, mímica, posturas y movimientos, información que es importante observar en una entrevista personal.



El archivo de mp3 resulta especialmente útil al poder conocer de modo directo los matices de entonación, o de intensidad del habla de Guillermo, que traduce sus estados emocionales en determinados temas, como el juego con autitos o las referencias al juego con sus amiguitos. La escucha del mp3 incluso nos permite a veces reconstruir el sentido de lo que el niño dice, apoyándonos en las claves que la entonación suministra, en aquellos casos donde, a pesar de que el niño utiliza correctamente el lenguaje para construir su enunciado, no logramos entenderlo de modo directo e inmediato en algún pasaje de la conversación, como por ejemplo en el pasaje formado por los turnos de habla (69),(70),(71),(72) y (73):

69. Mamá: ¿Y hacía calor o frío en Cochabamba?
70. Guille: Sí en Cochabamba...No yo nos hemos movido, mami.
71. Mamá: ¿Cómo? No entiendo
72. Guille: No nos hemos movido.
73. Mamá: Bueno, ya estamos terminando. Vamos a decirle: Chao Eduardo. Te
cuidas y saludos a la familia.

Este es un asunto del mayor interés pues a pesar de que la expresión (72) de Guillermo es impecable desde un punto de vista gramatical y adecuada al contexto, no es posible la comunicación.

Voy a apartarme un poquito de los comentarios sobre el diálogo entre Guillermito y su mamá Eliana para estudiar con algo de detalle este asunto de la incomunicación, y por lo tanto las oraciones numeradas que aparecen a continuación no pertenecen al diálogo ya publicado. Los asteriscos en las oraciones significan que son agramaticales.

¿Cuál es la causa de que suceda esto y cómo puede corregirse ?

Muchas madres o profesores no logran entender, a veces, de modo directo e inmediato lo que el niño quiere decir a pesar de que el niño usa bien la gramática.

Hace poco he leído en un chat un comentario de una madre (no es Eliana) manifestando que su hijo, a veces, decía cosas que ella no lograba entender, pero que si se detenía a preguntar a su hijo, para aclararlo, resultaba que sí tenía sentido lo que su hijo había dicho. Ponía un ejemplo. La madre había terminado de peinar a su hijo y estaba echándole colonia para terminar de acicalarlo, cuando el niño le comentó, mirándola –

(1) Me iba a constipar.

Luego resultó que lo que el niño había querido decir es que la colonia estuvo a punto de hacerlo estornudar. El niño seleccionó mal la palabra que debía usar dentro de la matriz que relaciona, entre otras, al par de verbos estornudar-constipar.

Sin embargo, las cosas son más complejas que atribuir el error sólo a un problema de selección errónea, pues debemos dar una explicación razonable de la causa de ese error.

La construcción (1) es gramaticalmente correcta; en cambio no lo es

(2) Me iba a estornudar

Los verbos que indican ciertas reacciones corporales, como reír, llorar, estornudar, no permiten, en español, que un agente externo suplante completamente a la persona como agente de la acción, y a lo sumo queda reservado a ese agente externo el papel de inductor, por eso en español podemos decir:

(3) Me iba a hacer estornudar;
(4) La colonia me iba a hacer estornudar;
(5) Me iba a hacer reír;
(6) Su anécdota me iba a hacer reír;
(7) Me iba a hacer llorar;
(8) La película me iba a hacer llorar.

En cambio, no podemos decir

(9) Me iba a reír.

para expresar el mismo sentido de la frase siguiente, también inadecuada,

(10) La película me iba a reír.

No es suficiente atribuir la causa del error a un problema de selección léxica, pues aunque el niño hubiera elegido la palabra estornudar, la oración siguiente, a la que hemos añadido entre paréntesis el sujeto elidido (La colonia), seguiría siendo incorrecta:

(11) (La colonia) Me iba a estornudar.

¿Cuál es entonces la causa, o causas, del error?
.
Si sustituimos el pronombre Me, en función de caso objetivo, por el pronombre personal Yo, en función de sujeto, la oración recobra su corrección gramatical:

(13) Yo iba a estornudar.

Pero en ese supuesto (13) cambia la función de la colonia que deja de ser el sujeto, no explícito, de la oración, pues no es posible tampoco:

(14) (La colonia) Yo iba a estornudar.

No es posible (14), pues para obtener una oración gramaticalmente correcta la colonia debería a pasar a ocupar el papel de complemento agente, por la colonia, como observamos en:

(15) Yo iba a estornudar por la colonia.

Sólo así (15) se conservaría el sentido de lo que el niño quiso decir.

Tomemos ahora el mismo asunto desde otro punto de vista. Hay oraciones cuyo verbo sí permite una estructura gramatical como la de (11) (La colonia) Me iba a estornudar, por ejemplo:

(16) (El viento) Me iba a despeinar.

(17) (La colonia) Me iba a molestar .

...

Vemos entonces que una vez que el niño ha elegido la colonia como sujeto, y como uno de los argumentos de la acción, y el foco de la atención del niño se centra en esa sustancia externa, un objeto, que puede provocarle un efecto, léxicamente representado por el verbo estornudar, prescinde de las diferencias que existen entre verbos como despeinar, molestar y verbos como estornudar, reir, llorar, a la hora de tomar complementos y construir sus distintos casos, pues podemos decir, por ejemplo:

(18) El viento me despeina.

(19) La colonia me molesta.

Y en cambio no podemos decir, por ejemplo:

(20) La colonia me estornuda.

(21) La película me ríe.

(22) La noticia me llora.

Sin embargo el verbo elegido por el niño ha sido el verbo constipar en la expresión gramaticalmente correcta (1) Me iba a constipar, pues el verbo constipar, igual que los verbos despeinar, molestar,(18) y (19), sí admite también el pronombre de objeto Me.

¿ Cómo podemos explicar entonces este resultado gramaticalmente correcto de (1)?

No es un error de sentido, no es un error de tipo semántico, pues el niño sabe perfectamente lo que pretende decir; no hay tampoco ningún error en la estructura gramatical del enunciado; no hay error en la morfología de las palabras; no hay un error de caso, ni de persona, ni de número; no hay error en el orden de las palabras; no hay error en los complementos; no hay un error de concepto, pues cada argumento de la oración se expresa en las funciones de los constituyentes del enunciado.

Para entender qué ha pasado debemos considerar que el enunciado (1) Me iba a constipar es una solución.

¿ Pero de qué conflicto ?
.
El que surge de la incompatibilidad entre una estructura gramatical bien formada y uno de sus términos. Efectivamente

(1) Me iba a constipar.

es una oración gramaticalmente correcta, mientras que es incorrecta

(11) (La colonia) Me iba a estornudar.


Llegamos así a una importante conclusión y es la prevalencia de las estructuras abstractas, formales, de la oración, como factor que influye en las tareas de selección léxica. Volvemos de nuevo al principio, al error de elección entre el par de palabras estornudar-constipar, pero ahora sabemos que lo que ha inclinado la balanza a favor de la elección de constipar y, por tanto, a inhibir la elección de estornudar, han sido demandas de una estructura gramatical previamente asimilada por el sujeto. El niño ha elegido constipar porque sólo así la estructura de la oración es gramaticalmente correcta (1). Si hubiera elegido estornudar en el marco de la oración habría formado una oración gramaticalmente incorrecta (11).

¿Qué importancia tiene esto para la rehabilitación del lenguaje ?
.
Que la enseñanza de diversas estructuras gramaticales pueden influir en las tareas de selección léxica.

No cabe duda que si el niño en vez de decir la gramaticalmente correcta (1) Me iba a constipar, hubiera dicho la incorrecta (18) Me iba a estornudar, la madre lo habría entendido inmediatamente.

Pero acabamos de ver en el caso anterior(1) que en las tareas de selección de palabras prevalecen las estructuras gramaticales abstractas que el niño domina, aunque el niño ni nadie es consciente de los propios procesos internos que suceden en el cerebro mientras se habla.

Llegamos así a la importante conclusión que para mejorar las tareas de selección de las palabras por su sentido debemos enseñar al niño a desarrollar el conocimiento de estructuras gramaticales diversas cada vez más complejas.

Si a este niño se le enseñaran nuevos marcos gramaticales donde la elección de la palabra estornudar no le haga incurrir en errores gramaticales es muy posible que le estuviéramos ayudando a ser entendido de modo inmediato y por tanto a precisar mejor el contenido de su pensamiento.

Veamos unos ejemplos de ejercicios, Vd. puede encontrar otros, con esos marcos ampliados :

I. Inclusión del verbo hacer.

El dolor me iba a gritar* --> El dolor me iba a hacer gritar.
Su amigo me iba a reír* -->Su amigo me iba a hacer reír.
La película me iba a llorar* -->La película me iba a hacer llorar.

II. Inclusión de complemento agente.

Yo iba a llorar por el golpe -->Iba a llorar por el golpe.
Yo iba a vomitar por el vinagre -->Iba a vomitar por el vinagre.
Yo iba a bailar por la música-->Iba a bailar por la música.

III. Transformaciones siguiendo un modelo:

Yo iba a llorar por el golpe -->El golpe me iba a hacer llorar.
Yo iba a vomitar por el vinagre -->El vinagre me iba a hacer vomitar.
El golpe me iba a hacer llorar -->Yo iba a llorar por el golpe.
El vinagre me iba a hacer vomitar -->Yo iba a vomitar por el vinagre.
La música me iba a hacer bailar-->Yo iba a bailar por la música.

Pueden hacerse otros muchos ejercicios, pero lo importante es que sepan lo que queremos decir con la ampliación del marco de las estructuras gramaticales. Una vez practicados los ejercicios con el niño y una vez asimilada esas estructuras, el niño podría formular el sentido de su pensamiento de modo correcto, bien usando el marco de una estructura como la de tipo I: La colonia me iba a hacer estornudar u otro tipo de marco como el tipo II: Iba a estornudar por la colonia, a pesar de que en los ejercicios no hemos usado ni la palabra estornudar ni la palabra colonia.

Es ciertamente imposible saber el orden en que se van asimilar por un sujeto los contenidos estructurales de la lengua pues como decía Saussure cuando se mueve una de las piezas, asimilando el lenguaje al juego del ajedrez, varía todo el panorama de la partida. Cuando en el método de rehabilitación de la afasia motora de Natalia Polonskaya se centra en la rehabilitación de la estructura básica de la frase formada por sujeto, predicado y objeto en los pacientes afásicos debemos tener en cuenta las enormes diferencias que hay entre un paciente afásico y un niño con diagnóstico de autismo. Una diferencia no menor es el tiempo de la rehabilitación, que en los hospitales, suele ser un periodo limitado, a lo sumo, por regla general, de meses. En la rehabilitación del lenguaje de los niños podemos abordar la enseñanza de la lengua con la estructura de los métodos de la enseñanza de un segundo idioma, aunque en este caso el idioma que se enseña es el materno, y el plazo de tiempo del que disponemos es mucho mayor. Por eso debemos ir mucho más allá de la enseñanza de estructuras gramaticales básicas.
No necesitan ustedes hacer un análisis de lo que dice su hijo o alumno cada vez que abre la boca. El abordaje de la rehabilitación puede aprovechar el exhaustivo análisis de las principales estructuras de la lengua que han hecho los profesores de idiomas. Tampoco en esos manuales se enseñan todas las estructuras del idioma pues por su carácter recursivo podemos formar infinitas estructuras. Sin embargo en la vida real no es posible aplicar de modo ilimitado ese recurso pues nadie forma oraciones con mil palabras. Otro tanto ocurre con las estructuras gramaticales. No es necesario enseñarlas todas. Es suficiente un buen curso de idiomas y la práctica del idioma en la vida real, que en nuestro caso es un asunto resuelto pues el niño está inmerso en su propia comunidad nativa, rodeado de su idioma materno por todas partes. Pero considerar que una vez que el niño ha comenzado a hablar deja de necesitar ayuda con las estructuras de su propio idioma es un gravísimo y corriente error. La escuela no es precisamente un lugar donde los niños hablen demasiado y menos si el nivel del hablante es muy inferior al de sus compañeros. Las terapias del habla, aun siendo necesarias, no consisten precisamente en un curso de idiomas. No sabemos cuando, y por la confluencia de la enseñanza reglada de una segunda lengua y la práctica continuada en un medio de habla propicio, se cierra el círculo del dominio de una lengua, pero es algo común que sucede todos los días a los estudiantes de una segunda lengua. Con la misma certeza debe emprenderse el uso de ese doble sistema en los niños con problemas como al que nos hemos referido.
El tema de las parafasias, sustitución de una palabra por otra tiene otros matices, pero la explicación que hemos dado del caso estudiado nos parece una hipótesis adecuada para un determinado desarrollo de la lengua. Hay otras cuestiones sobre la capacidad o incapacidad de nombrar determinados objetos, y diferencias en tareas de evocación de nombres y verbos en otros sujetos. Nosotros nos hemos referido a un asunto distinto. El que acabamos de tratar, de colisión entre un determinado nivel de desarrollo de las estructuras gramaticales y la tarea de selección de palabras que guardan relación temática, o sea que suelen estar asociadas como objetos u acciones observables por medio de la percepción directa (cuando uno está constipado suele estornudar y viceversa), y cierto grado de relación paradigmática (estornudar y constipar son verbos, ambos terminan en -ar...), aunque en el caso estudiado no pueden aparecer siempre en la misma posición dentro de una misma oración, pues uno de los verbos admite la aparición del pronombre átono me , y el otro verbo no: Me iba a constipar/ Iba a constiparme / Me iba a estornudar* / Iba a estornudarme*. Estornudar es un verbo intransitivo, de acción, que puede llevar predicados Estornudó con fuerza; y complemento directo, transformándose entonces en transitivo, Estornudó una nube de diamantes justo delante del aduanero; no puede conjugarse con un pronombre inmediatamente antepuesto al verbo: yo me estornudo*. Constiparse es un verbo pronominal pues puede conjugarse con auxilio de pronombres: yo me constipo enseguida ; también es posible un uso transitivo, con un complemento directo , sin empleo de pronombre antepuesto: El aire acondicionado ha constipado a la niña. )

Volviendo al tema de Guillermo, he ido analizando el diálogo por el orden en que se produce y he agrupado los turnos de habla por los distintos temas de conversación que la mamá ha ido proponiendo.

Las observaciones se indican con números romanos. La transcripción de algunas palabras de Guillermito, las menos, es difícil a veces y tengo que interpretarlas. Esas palabras difíciles de reconocer las marcaré poniéndolas entre paréntesis con un signo de interrogación (...?). Las palabras agramaticales las marcaré con un asterisco (...)*. Los sintagmas agramaticales irán entre corchetes seguidos de asterisco [...]*.

La transcripción podría usar otros códigos como los del sistema Childes o hacer, además, una transcripción fonológica estrecha que permitiera identificar las variaciones fonológicas y articulatorias del Guillermo, y en suma describir el estado de su desarrollo fonológico y su correlato articulatorio. No tengo entrenamiento suficiente para hacer de modo correcto esas transcripciones, así que sólo he podido redactar el texto publicado. Hay que seguir estudiando.

Espero poder ofrecer nuevas grabaciones en mp3, sobre los mismos temas, con los mismos protagonistas, después de aplicarse las distintas recomendaciones que se hacen a la mamá de Guillermo en este artículo. Quizás en el plazo de un mes.

Mandé la transcripción a Eliana, para tener otro juicio sobre la bondad de la transcripción y encontró que alguna palabra estaba mal transcrita. Por lo visto donde yo escucho Zaldia y lo interpreto como nombre propio de una niña ella escucha otra cosa, como un término con una articulación un poco trabada, una especie de peropero...Lo cierto es que hemos convenido dejar la transcripción como está. Afortunadamente son pocos los pasajes donde se entiende mal lo que dice Guillermo.

Pues bien, ahora resulta que con la larga digresión sobre el asunto de Me iba a constipar se me ha ido un poco el santo al cielo, así que publicaré esta introducción en un artículo independiente y otro día seguimos analizando propiamente dicho el Diálogo entre Guillermito y su mamá Eliana.

Aquí tienen un novedoso método para convencer a los niños cuando se ponen caprichosos, aunque parece que no siempre da resultado. Hay que estudiar más.