jueves, junio 29, 2006

Autismo y trastorno del desarrollo del lenguaje.

La relación entre el autismo y el trastorno del desarrollo del lenguaje no es biunívoca, de modo que niños con dificultades en el desarrollo del lenguaje no comparten con los primeros idénticos comportamientos relacionados con la esfera emocional, social y ritual.
Pero de igual modo que no puede afirmarse que esos comportamientos propios de los niños diagnosticados como autistas y que sirven precisamente para su diagnóstico, no son consecuencia derivada, secundaria a la falta del desarrollo del lenguaje, tampoco puede afirmarse lo contrario mediante la prueba de que existen niños con falta de desarrollo del lenguaje y que no presentan otros rasgos de aquellos.
La razón es la siguiente. Cuando establecemos que tanto los niños diagnosticados dentro del espectro autista como los otros niños que no caben en ese espectro tienen una falta del desarrollo del lenguaje, en realidad no decimos nada. El lenguaje es un producto complejo resultado de distintos sistemas funcionales, sistemas funcionales que no tienen siempre idénticos sustratos neurales en cada sujeto. El soporte neural del lenguaje se modifica como prueba la ley de especialización hemisférica y aún dentro de cada sujeto hay zonas que se especializan y aportan su particular contribución diferenciada a eso que llamamos lenguaje. Así que el lenguaje es un resultado , que puede considerarse constante aún cuando sea producto de zonas neurales distintas a lo largo del desarrollo biológico del individuo, a medida que transcurre el tiempo y hay unas mínimas condiciones, que el niño esté inmerso en una lengua. Incluso hay pruebas que en ausencia de los estímulos de un lenguaje materno si hay varios niños juntos durante suficiente tiempo acaban inventando uno. No podemos comparar el lenguaje de los niños autistas, con el de los niños con trastornos del desarrollo del lenguaje, porque ambos se diferencien del resultado constante de los niños típicos. Lo que muestra un somero análisis del lenguaje de niños con trastornos del espectro autista es que el sistema funcional que lo soporta tiene una base neural distinta. Si la configuración de ese sistema funcional que sólo produce mayoritariamente muestras de habla ajenas previamente memorizadas es resultado del colapso de otras áreas típicas del lenguaje anormalmente excluidas o es producto del desarrollo exacerbado de una de ellas o es el resultado de mecanismos adaptativos erróneos, pues no siempre se autocorrige la naturaleza del modo mas eficiente, debe ser investigado. Pero sí podría sospecharse que la configuración peculiar del sistema funcional que produce resultados constantes atípicos en el lenguaje de los niños del espectro autista podría provocar otros resultados constantes atípicos en algunas otras conductas aparentemente no mediadas por el lenguaje.