domingo, octubre 01, 2006

Autoconciencia, según A.R. Luria. Rehabilitación V. Desarrollo de juego


Foto.3. La capacidad y velocidad de autoinformación relevante y de comunicación en el hombre ha aumentado exponencialmente con Internet, sin ningún cambio morfológico en su cerebro.
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Las críticas que A.R.Luria hizo hace unas décadas al fracaso de las investigaciones que pretendían hallar los mecanismos inmanentes de la conciencia en el seno del cerebro, siguen vigentes. En gran medida ese fracaso se debía al predominio de teorías idealistas sobre el concepto de conciencia que determinaban la orientación de las principales investigaciones de sus mecanismos cerebrales. Vemos qué poco se diferencian las definiciones de Eccles, uno de los más destacados fisiólogos, y Kneal, contemporáneos de A.R.Luria, de la del premio Nóbel Éric Kandell, coetáneo nuestro:
" La experiencia consciente es la realidad inmediata, absoluta y por ello debo partir siempre de mi propia vivencia, conservando un método de enfoque puramente personal o egocéntrico que podemos designar como solipsismo metodológico. Sólo a través de esta experiencia llego a la conciencia del mundo, de las cosas y de los fenómenos...Este mundo exterior posee un carácter secundario siendo una realidad derivada." (Eccles, 1966, pág. 315-316). " Incluso ahora debemos conservar las concepciones de Platón de los fenómenos conscientes, los cuales son distintos a todo lo que pasa en el mundo exterior."(Kneal,1962)
"Para empezar, ¿cómo se define la consciencia? Al inicio de este libro afirmamos que lo que llamamos mente es simplemente el conjunto de operaciones del cerebro. En este sentido, la consciencia es fundamentalmente una función del cerebro y por lo tanto deberíamos ser capaces de identificar los mecanismos nerviosos que originan la consciencia. Por supuesto, esto no nos dice qué debemos buscar en el cerebro. Primero hemos de aceptar las características definidoras de de la consciencia si hemos de desarrollar teorías nerviosas productivas acerca de ella. Habitualmente se piensa en la consciencia como un estado de la mente. Los filósofos de la mente, como John Searle y Thomas Nagel adscriben al conocimiento tres características: subjetividad, unidad e intencionalidad."... " Algunos filósofos de la mente, como Collin McGinn, creen que la consciencia simplemente es inaccesible al estudio empírico porque existen límites de las capacidades cognitivas humanas que reflejan limitaciones inherentes e insuperables de la estructura del cerebro. Por otra parte, Searle y Nagel creen que la consciencia no es accesible al análisis por procesos mentales humanos y que no hemos podido explicarla porque se trata de una propiedad emergente del cerebro y por lo tanto diferente de otras propiedades del cerebro que comprendemos, de hecho, es distinta de cualquier otra materia de investigación científica." Eric Kandell (2001) pág. 397.
Sigue preguntándose Luria : ¿ Es la conciencia realmente un estado primario sin cualidades , que se da en cada uno de nosotros de forma simple, no descomponible por su estructura más allá de un límite y privado de toda historia, en el proceso de la cual adquiere su formación paulatina?¿Se debe realmente considerar la conciencia como un estado primario, interno y buscar sus raíces en el interior del organismo, en las profundidades del "espíritu" o en las estructuras neuronales del cerebro?
Todo lo que sabemos del desarrollo de la ciencia materialista actual y de las tesis fundamentales de la filosofía materialista nos hace dudar profundamente de todo lo anterior y partir de otras posiciones, opuestas a aquellas.
La conciencia nunca fue un estado primario e interior de la materia viva. Los procesos psíquicos no han surgido en el seno de la célula viva, sino como resultado de su relación recíproca con el medio que la rodea, en los límites del organismo y el mundo exterior, y han adquirido las formas del reflejo activo del mundo externo con que se caracteriza cada actividad vital del organismo. Es natural que con la cada vez mayor complejidad de las formas de vida , con los cambios de modo de existencia y con la cada vez mayor complejidad de la constitución de los organismos, estas formas de relación recíproca entre los organismos y el medio o las formas del reflejo activo han ido cambiando. Sin embargo, no hay duda de que las principales formas de reflejo que se han ido formando en el proceso de la historia no hay que buscarlas en el seno del sistema nervioso, sino en aquellas formas de relación con la realidad que se van formando en los sucesivos estadios de desarrollo histórico. A.R.Luria, 1979, pág. 70
Una aportación sustancial de la psicología soviética en el estudio de la conciencia fue la tesis formulada por Vigotsky sobre la estructura significativa y sistemática de la conciencia y la idea - estrechamente vinculada a la anterior - de su desarrollo paulatino e ininterrumpido.
Si la conciencia del hombre es ante todo reflejo del mundo exterior y ya , en último caso, la conciencia de sí mismo y el reflejo crítico de sus propios actos, que tan sólo surge relativamente tarde, no es convenviente entonces apartarse de la tesis de que en los distintos estadios del desarrollo ésta tiene una estructura semántica distinta y se realiza por sistemas distintos de los procesos psicológicos. A.R.Luria, 1979, pág.72
Resumiendo el resto del capítulo El cerebro humano y la actividad consciente Luria nos dice que la conciencia, encarnada en un ser consciente, siempre posee un carácter objetal y significativo, rechazando la tesis fundamental del idealismo según la cual las sensaciones como elementos de conciencia son tan sólo el acto de conciencia del funcionamiento de los propios órganos de los sentidos, pues ni los procesos fisiológicos de los receptores sensoriales ni el funcionamiento del cerebro se hacen conscientes ( el cerebro como órgano no tiene sensibilidad). En la conciencia no se reflejan los procesos internos de los receptores sino siempre el mundo objetal externo y ese reflejo tiene una función biológica sustancial, permitiendo orientarse en el medio, analizar la información, conservar las huellas de ese reflejo, valorar las impresiones externas y elección racional y dirigida de los movimientos de acuerdo con esa valoración.
La conciencia del niño tiene una estructura que difiere radicalmente de la de los adultos, y que durante el gran período de desarrollo infantil hay diversas crisis, entre otras, a los tres y siete años, en donde el niño comiencia a destacarse a sí mismo del mundo exterior con distintos grados de nitidez. En el blog hemos hablado ya de diversas etapas críticas , por ejemplo, donde compiten las inercias motoras, los estímulos visuales y los estímulos auditivos de la palabra como elementos distintos que pueden orientar la conciencia y la acción hacia uno de ellos en detrimento de los otros; también hemos hablado del antagonismo entre la forma sonora de la palabra y el significado, como elementos que pugnan para establecer el criterio asociativo de las palabras en campos sonoros o semánticos, que tiene efectos directos sobre la conciencia y la conducta, o de la sustitución de la palabra como unidad básica del lenguage por muestras de habla ajena memorizadas, con efectos más destructivos para la conciencia que para el pensamiento, pues la palabra no es tanto un correlato del pensamiento como un correlato de la conciencia y la unidad principal de la conciencia del hombre. ( Vigotsky, 1956)
También hemos hablado en el blog de las leyes que gobiernan la segunda y tercera unidad del cerebro y el papel de sus distintas áreas.
Luria establece los límites que tienen los tres principales métodos de investigación que tratan de esclarecer qué papel juegan las distintas regiones cerebrales en la construcción de la actividad consciente. Esos métodos son a) el anatómico - comparativo, que confronta la estructura del cerebro y el comportamiento de los animales; b) la investigación electrofisiológica, donde pueden incluirse los actuales métodos de neuroimágenes y c) el de las lesiones locales del cerebro.
La principal crítica al método anatómico- comparativoes que el cerebro humano no trabaja mediante la creación de órganos morfológicamente nuevos que reflejan el progreso de la actividad psíquica , sino a través de la formación de nuevos sitemas funcionales organizados extracorticalmente. Un ejemplo sencillo es cambiarse el reloj de mano para recordar algo. Mediante este artificio externo el hombre potencia la eficacia de su propia memoria biológica. Esto sucede sin que se produzca cambio morfológico alguno*.
El método electrofisiológico, de neuroimágenes y otros, por su propia naturaleza, se queda en los límites de la neurona y tan sólo permite hacer unas deducciones indirectas de la importancia que tienen las distintas formaciones cerebrales en la regulación general de la actividad consciente del hombre, ( Ver http://www.oaid.uab.es/nnc/html/entidades/web/02cap/c02_04.html ), pero no permiten localizar una función psicológica superior.
El método del análisis de los cambios que se producen en la conducta en el caso de lesiones cerebrales no permite en modo alguno que la función está localizada en el área destruída pues el proceso patológico no sólo excluye uno u otro eslabón en los sistemas funcionales de la actividad funcional; posee también sus propias particularidades patofisiológicas que introducen un cambio sustancial en el desarrollo de los procesos cerebrales. Se sabe que el foco patológico, por limitado que sea, altera sustancialmente la licuodinámica y la hemodinámica del cerebro, conlleva unas alteraciones perifocales manifiestas, y a veces varía el normal funcionamiento de áreas del cerebro alejadas de la lesión, y que estos cambios en el foco de espejo ( diásquisis, Monakov 1914), pueden conservarse a lo largo de muchos meses después de la eliminación del foco primario.
Una dificultad añadida a los tres métodos reseñados es la singularidad humana de las leyes de organización jerárquica, especificidad decreciente y progresiva lateralización de las distintas funciones psicológicas, que determinan una intensa dinámica en la organización de los sistemas funcionales y cambios en el predominio o importancia relativa de las distintas áreas durante el desarrollo histórico personal. Una lesión en una zona similar tendrá efectos distintos en un niño o en un adulto; una misma lesión en dos adultos con distinto grado de automatización de una misma función la afectará de desigual modo, porque la función descansa hasta cierto punto en sistemas funcionales distintos.
Luego Luria pone el énfasis, como siempre hace, en que es necesario sobre todo la cualificación precisa y el escrupuloso análisis de las perturbaciones en la actividad consciente pues no puede identificarse la conservación de la conciencia, con la vigilia.
En un artículo del blog hicimos referencia a un artículo filosófico. Como puede verse, el autor reseñaba una escala que se guía para su clasificación de la alteración de la conciencia por este criterio de vigilia, expresando sus grados: Lucidez: conciencia normal; Estado oniroide: la persona está despierta pero le cuesta diferenciar entre lo real y lo imaginado;Estado crepuscular: se actúa de modo automático; sin poder dar cuenta de lo que se está haciendo;Torpor: dificultad para razonar y contestar con claridad, sin que haya sueño; Estupor: la persona está despierta pero no contesta (mutismo) ni se mueve (acinesia); Obnubilación: sólo se reacciona ante estímulos fuertes; Sopor: la capacidad de reacción es ya muy pequeña; Coma: sólo hay actividad vegetativa, no cortical .
Luria considera que este modo de proceder es demasiado general y que es preciso situar el análisis sobre una base más concreta, describir cuáles son con precisión los cambios en la estructura de la actividad consciente que pueden hallarse en las lesiones de distinta localización.
Los componentes de la actividad consciente transcurren en el hombre con la íntima participación del lenguaje interno y externo, que no sólo se incluye en la codificación de la información que le llega al sujeto, sino que permite conservar la experiencia obtenida, presicindir de las influencias inmediatas, crear programas de conducta, participando tanto en la regulación de la actividad consciente como en la valoración de sus resultados y corrección de los errores.
Así que Luria propone analizar los cambios en los distintos componentes de la actividad consciente, entendida como un sistema funcional complejo autorregulador, que incluyen:
a) recepción y análisis ( recodificación) de la información , con la elección de sus eslabones más sustanciales, b) almacenamiento en la memoria de la experiencia asimilada, c) planteamiento del problema, d) formulación de la intención, e) conservación de los motivos de la acción, d) creación de la imagen (o modelo) de la acción necesaria, e) surgimiento del programa correspondiente (plan) que dirige la elección de las acciones necesarias, f) confrontación de los resultados de la acción con los resultados obtenidos, g) corrección de los errores.
Esta enumeración no debe entenderse como exclusiva pues se inscribe en el marco de un texto dedicado al estudio de las lesiones en los lóbulos frontales, donde tiene particular importancia la elaboración de programas de la conducta. Lo importante es el método de análisis que puede extenderse al lenguaje, o a otros sistemas funcionales, como el de la memoria, donde emplea el mismo método en su libro de Neuropsicología de la memoria, o al estudio de la correlación entre lenguaje y acción, o, en general, al estudio de la correlación entre distintos sistemas funcionales.
Por último hace un minucioso anális de cuáles son las lesiones que provocan alteraciones de conciencia, distinguiendo entre lesiones que afectan a la conciencia en el sentido clasico (como alteración de la vigilia) y aquellas otras que adquieren un carácter más complejo y generalizado, distinguiendo la mayor afectación de la autoconciencia cuanto mayor están afectadas las capacidades simbólicas, frente a otras de carácter instrumental o ejecutivo. Esto lo precisaremos en la próxima ampliación del artículo. (Continuará)
Vemos aquí el largo tiempo que una mamá estimula a su hijo pequeño con su palabra, movimientos de balanceo enérgicos con la cabeza de uno a otro lado y de atrás hacia delante, caricias en las manos y la respuesta del niño. La madre recupera una y otra vez la mirada del hijo. Ver http://www.youtube.com/watch?v=D_lm9J3_vfM&mode=related&search= Los niños selváticos criados en soledad o en compañía de animales no han desarrollado sus funciones psicológicas superiores.