viernes, octubre 06, 2006

Autoconciencia, según A.R.Luria. Rehabilitación VI. Desarrollo de juego.

Foto 1. Reloj del pintor Dalí.
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A.R. Luria da una visión general de los datos referentes a las diversas formas de perturbación de la actividad consciente de que disponía, datos muy numerosos y bien cualificados, por la gran cantidad de casos que atendió y por la amplitud de estudios, suyos y de sus colaboradores. Estos datos no se referían sólo a pacientes adultos con daño cerebral de diversa etiología, traumatismos, neoplasias, accidentes vasculares, sino a estudios con niños sanos y con distintos defectos, además de conocer profundamente la literatura y las experiencias relevantes de su campo médico, de la psicología y de la lingüística.
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En esa visión general considera que las principales causas que pueden perturbar la conciencia, son principalmente:
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Grupo 1:
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a) alteraciones del análisis de las formas complejas de la información, b) alteraciones en la programación y control de las propias acciones, c) alteraciones en el desarrollo electivo organizado de los procesos psíquicos.
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Grupo2:
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a) alteraciones de la actividad consciente relacionada con perturbaciones de la memoria.
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Grupo 3:
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a) alteraciones de la actividad consciente relacionadas con el desarrollo del lenguaje o con su desorganización.
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Hay que tener en cuenta la íntima relación entre perturbaciones de la memoria y de la actividad consciente, y del lenguaje con ambas. El grado de importancia de la relación aumenta cuando las tareas incluyen con mayor intensidad componentes simbólicos, que deben procesarse supramodalmente, o , en etapas tempranas del desarrollo, cuando por causas de diversa naturaleza, la correlación entre diversos sistemas funcionales adquiere formas singulares que resulta dañina para el individuo.
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Las singularidades que muestran ciertos niños con trastornos del espectro autista se repiten con una frecuencia que demuestra que tienen que tener una causa consistente. Investigar y analizar esas singularidades es el mejor camino para comprender de modo indirecto, la naturaleza de esa causa. Nosotros pensamos que esas singularidades son el producto de una adaptación. La plasticidad neural y la ley de organización extracortical de las funciones psicológicas superiores son principios vigentes en la formación y desarrollo de las funciones psicológicas superiores de los niños atípicos. Sin embargo, aunque esa adaptación resulte eficaz, la ausencia de co-rección hace que el niño oriente esa adaptación abandonado a sus propias fuerzas. Las más de las veces se interpreta exactamente al revés el sentido de la adaptación. Un ejemplo es el de la importancia que estos niños dan a la "línea" del tiempo, acomodando los sucesos futuros a una hora determinada del día o a una fecha del calendario. Si se trata después cambiar la hora o la fecha prevista del suceso por venir, el niño suele responder de modo inflexible. Esta inflexibilidad se interpreta como un rasgo más de la condición, como un síntoma. Es algo negativo, malo. A mi modo de entender lo que sucede es otra cosa bien distinta. Muchos de estos niños tienen un estado en cierto modo confuso para ubicar acontecimientos futuros en el tiempo, o para recordar sucesos pasados anclados en el tiempo. Los niños descubren que un modo de compensar esa pérdida del correlato del tiempo que ha de estar asociado a cualquier suceso, pues todo suceso ocurre en un lugar y en un momento determinados, es aprovechar la serie numérica de las horas del reloj o las series numéricas, los nombres de los días de la semana y de los meses del calendario. El uso intensivo de ese esquema lineal externo, le permite por un lado ubicar los sucesos en el tiempo a través de la vía indirecta de asociarlo a una hora del día o a una fecha del calendario. Cuando alguien trata de reubicar el suceso previsto en un momento temporal distinto, está alterando también el buen funcionamiento de su sistema de orientación temporal. Mientras a nosotros nos cuesta poco reubicar sucesos en el tiempo, adelantándolos o retrasándolos, y sustituyendo acciones previstas por otras, sin que perdamos el programa general de nuestra conducta, a estos niños les resulta difícil encontrar de modo intuitivo ese orden. Por eso el interés excesivo que muestran estos niños por el calendario y por el horario lejos de suponer un gran dominio del tiempo representa todo lo contrario, un gran déficit en la ordenación temporal de sucesos, y ese dominio aparente muestra todo lo contrario de lo que aparenta. Así, que la inflexibilidad no tiene como se cree una sinrazón sino una razón poderosa, no dejar que se altere su único sistema de orientación temporal. Con el entrenamiento que el niño hace en el uso de ese sistema externo organiza extracorticalmente, por así decir, una nueva función cortical, la de fijar sucesos en las series numéricas de las horas y de los días.
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1. Perturbación de áreas locales y alteración de la conducta consciente .
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1.1. Las perturbaciones de las áreas primarias o de proyección o áreas extrínsecas, no alteran ni las formas complejas del análisis de la información, ni la programación y control de las propias acciones, ni el desarrollo electivo de los procesos psíquicos. Éstas áreas son las "puertas de entrada y salida" de los grandes hemisferios. Su lesión conlleva la interrupción parcial o total del acceso de información:
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- óptica, en el caso de lesión de la región occipital.
- auditiva, en caso de lesión de las zonas transversales de la región temporal.
- táctil, en el caso de lesión de la zona parietal.
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o a la interrupción parcial y, a veces, incluso total, de los impulsos de salida que el cerebro envía a los músculos:
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- perturbaciones eferentes, en el caso de lesión de la circunvolución frontal ascendente.
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En todos estos casos, así como en el caso de de que queden afectados los receptores periféricos o los músculos, el paciente privado del acceso parcial a la información o que sufre una interrupción parcial o total , compensa fácilmente sus defectos con ayuda de otras áreas no lesionadas del córtex cerebral reconstruyendo el sistema deteriorado por otro que no lo está. Por esta razón poco puede decirse aquí de las perturbaciones de la actividad consciente.
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1.2. Las lesiones de las áreas secundarias o de proyección-asociación, del córtex cerebral a las que pertenecen los campos secundarios del córtex occipital (óptico), auditivo (temporal) o táctil (parietal) , conlleva una perturbación del proceso de codificación de la información de entrada, una mayor dificultad en la elección de los "rasgos útiles" y en los cambios en la estructura electiva organizada de percepción con que se distinguen las distintas formas de agnosia óptica, auditiva y táctil, pero las perturbaciones de la actividad consciente es muy limitada debido a:
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1) la perturbación del análisis o codificación de la información se limita solamente a una modalidad, ( la visual en el caso de lesión del córtex occipital; auditiva, en el caso de lesión del córtex temporal; táctil-cinestésica, en el caso de lesión del córtex parietal ).
2) no afecta a la formación de intenciones, a la formulación de programas de conducta, no altera la capacidad de apreciar los defectos que pueden aparecer en sus propias acciones, no altera la capacidad del sujeto para dirigir su propia actividad orientada a compensarlos, prestando toda su atención, incluso con verdadera obstinación, para corregirse con procedimientos especiales y aprovechando los analizadores no alterados.
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Tan sólo hay que señalar, a) que las perturbaciones en la actividad consciente por la lesión de un área secundaria es tanto mayor cuanto mayor sea el lugar que ocupa el correspondiente analizador en la estructura general de la conducta y, b) tal como indica Vygotsky, la lesión de las áreas secundarias (de percepción) en una edad temprana puede provocar unas perturbaciones incomparablemente mayores en la actividad consciente que estas mismas perturbaciones en el adulto: en el niño la perturbación de la codificación de las señales correspondientes conduce a que todo el desarrollo de las formas complejas de la actividad psíquica, que surgen sobre la base de la elaboración normal de la información que se recibe, quede perturbado. Un defecto parcial de la elaboración de la información provoca en el niño un grave infradesarrollo psíquico. En los mayores, cuyos sistemas funcionales complejos ya se han formado, ese mismo defecto se compensa fácilmente.
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1.3. Las lesiones de las áreas terciarias o zonas de recubrimiento de las regiones posteriores de los grandes hemisferios ( regiones parieto-téporo-occipitales del córtex) perturban la síntesis de la información de modo más general y complejo, siendo su rasgo fundamental la perturbación de las síntesis espaciales y la incapacidad de convertir la información, que el sujeto puede obtener mediante accesos parciales sucesivos, en esquemas simultáneos accesibles a la observación (interna).
Ej.1: Imagine Vd. que le dan la opción, con los ojos vendados, de ir palpando con las manos un objeto externo, que Vd. todavía no ha visto. Vd. accede con sus manos a diferentes partes de ese objeto de modo sucesivo y parcial, pues ninguna parte contiene, por sí sola, la información suficiente para que Vd. comprenda de qué objeto se trata. Vd. tiene que generar un modelo interno estable y luego formular una hipótesis sobre qué pueda ser. Esa hipótesis deberá confrontarla con ese modelo interno y para verificar la certeza de que su elección ha sido correcta deberá poder inspeccionar zonas parciales de su modelo interno , producto del análisis sucesivo que hizo, para cotejarlas con la misma zona de su modelo hipotético. En cierto modo, la actividad de cotejo semeja la capacidad de dirigir la atención sobre elementos destacados por la actividad consciente orientada hacia áreas distintas dentro de un mismo campo visual. Sólo que el campo visual externo que obtenemos de modo simultáneo en la actividad de percepción directa, ahora debe generarlo el sujeto integrando informaciones sucesivas que se producen en el tiempo. Obsérvese que Vd. ha trasvasado una información táctil a un modelo tridimensional, espacial.
Ej.2 : No todas las informaciones sucesivas y parciales han de tener el carácter de estímulos discretos, sino que hay informaciones sucesivas de relaciones parciales que en su desarrollo pueden revelar un elemento o relación parcial, que obligue a recodificar toda la información previa dándole una nueva orientación. Las hipótesis no se forman siempre al final de los procesos sucesivos y parciales, sino cuando la información adquiere cierta masa crítica, por emplear un término de la física. Incluso ciertos procedimientos de decodificación, que no dependen de la voluntad de los sujetos, pueden oponerse a la formación de la síntesis correcta. Con esto queremos destacar que esos procesos de transformación de informaciones sucesivas en esquemas simultáneos internos accesibles a la observación (interna) , pueden ser también observables de modo externo y aún así, el sujeto normal, sin lesión, puede encontrar grandes dificultades en realizar la síntesis adecuada, encontrar el modelo, establecer un esquema simultáneo con sentido.
Lea las siguientes oraciónes y trate de encontrarles su sentido:
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Ej.1 : La puerta una vez abierta por el viento de la tormenta la ventana ya no podía cerrarse.
Ej. 2: La víctima avisada en urgencias por el médico la gravedad de la lesión esperaba en el quirófano.
(Tomado de Andrew Radford; Introducción a la lingüística; oraciones de vía muerta: pág. 30 y 42)
La oraciones que comunican relaciones cuasi-espaciales son también difíciles de decodificar por estos sujetos con lesiones en zonas terciarias:
Ej.3 :Antonio es mas alto que Pedro pero menos que María. Les resulta difícil ordenar a los sujetos de menor a mayor altura.
Ej.4 :También tienen problemas con la ejecución de operaciones aritméticas y resolución de problemas, etc.
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Las lesiones de estas zonas terciarias permiten ya hablar con una cierta base de alteraciones de la conciencia debido a que no pueden orientarse en las estructuras categoriales del número; tampoco pueden orientarse en las complejas relaciones lógico-gramaticales de los enunciados, cuando es necesario abarcar complejos sistemas de correlaciones de distintos elementos dentro de ese enunciado. Sin embargo la dificultad está limitada al eslabón instrumental o ejecutivo de la actividad consciente y la conservación indemne de las áreas anteriores del cerebro les permite mantener sus intenciones con solidez, programar sus acciones, detectar sus propios defectos,, lo que deja inalterada la actividad racional, y de este modo se conserva el carácter crítico y consciente de su conducta.
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1.4. Las lesiones de las áreas premotoras del córtex hace imposible la creación de esquemas motores que permitan realizar de forma fluída las melodías cinéticas, o, dicho de otra manera, desplegar la intención motora en una cadena fluída de movimientos que se sustituyan sucesivamente los unos por los otros.
Sigue diciendo A.R.Luria que si las lesiones de las áreas terciarias posteriores (parieto-témporo-occipitales) del córtex dificultan la transformación de señales sucesivas en esquemas simultáneos (ver 1.3. y El test de Betty, la cuerva, replicando a Sally y Anne. ) , ahora la perturbación adquiere un carácter inverso, y el esquema simultáneo que el paciente ya posee no se despliega en el ciclo de movimientos organizados sucesivos. Sin embargo también aquí la perturbación afecta sólo al eslabón ejecutivo ( operacional) del comportamiento motor y deja inalterada la actividad racional y permanece el carácter crítico y consciente de su conducta.
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1.5. Las lesiones de las áreas postfrontales del hemisferio dominante ( izquierdo) ( o de las áreas anteriores de la zona del lenguaje, próxima a la anterior, próxima a las áreas postfrontales) afecta ya a un apartado especial de los procesos motores: los que tienen que ver con la esfera del lenguaje. Se manifiestan sobre todo en que el enfermo que comprende perfectamente el lenguaje y nombra con facilidad los objetos, empieza a experimentar serias dificultades cuando debe convertir la idea de partida en un enunciado desarrollado. El paciente sabe lo que quiere decir precisamente, pero la idea no origina en él la frase correspondiente. Las distintas imágenes y palabras que pasan por su conciencia no se convierten en un fluido enunciado desarrollado . Muchos de estos pacientes se dan cuenta de su total incapacidad en formular un enunciado desarrollado y se quejan de un cierto vacío o de una aparición fugaz e irregular de ideas sueltas.
Es natural que estos fenómenos, que muy probablemente consistan en una perturbación de los esquemas motores específicamente lingüísticos, realizados en forma de lenguiaje interno (Vygotsky 1934, 1956), se acerquen ya mucho más a las perturbaciones de la actividad consciente, aunque también en estos casos la actividad consciente queda perturbada no tanto en el eslabón de la creación de la intención o de la formación de programas, como en el eslabón de su realización (dicho de otro modo, en el eslabón ejecutivo, operacional). La imposibilidad de sintetizar esta acción desarrollada o de convertir una idea en un enunciado desarrollado, característica para estas formas dinámicas de afasia, y cuyo análisis se ofrece en otro trabajo (vid, A.R.Luria y L.S.Tsvetkova, 1967), no se limita en estos casos a la estrecha esfera del lenguaje, pero conduce a una perturbación importante de la "espontaneidad", hecho éste que sin variaciones la mayoría de los investigadores considera como un defecto de la actividad consciente. En función de lo dicho, las perturbaciones descritas empiezan a ocupar ya un lugar totalmente distinto en el espectro de las perturbaciones de la actividad consciente del hombre surgidas en caso de lesiones locales del cerebro que estamos analizando. (1)
Bibliografía:
(1)El cerebro humano y los procesos psíquicos.
Ed. Fontanella.
ISBN 84-244-0462-9
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Aquí les dejo un vídeo-clip que también les gusta a los niños . Además es paisano. De Málaga. (España)
http://www.youtube.com/watch?v=d6C0bNDqf3Y Es casi imposible que no lo conozcan, pero por si las moscas...