jueves, enero 12, 2006

Cómo transformar las rutinas verbales en determinados niños autistas.

Convencido, por propia experiencia, de que las técnicas de rehabilitación de las funciones psicológicas superiores desarrolladas por A.R.Luria, L.S.Tsvetkova y otra serie de autores de esta escuela psicológica rusa, son también muy eficaces para ayudar a desarrollar esas funciones en niños con diversos tipos de trastornos, deseo contribuir a difundirlas. Esta pléyade de autores desarrollaron la teoría psicológica de Vygotsky.
"Vygotsky era un genio...Mi obra entera no es sino el desarrollo de la teoría psicológica que él construyó" (A.R.Luria.)
Procuro en este blog difundir técnicas concretas de uso inmediato, expuestas de un modo claro, y combinarlas con fundamentos teóricos, para alcanzar la doble función de que puedan servir a padres y a profesionales. Procuro separar con títulos distintos la exposición de técnicas y la parte teórica. En ambos caso prefiero la concisión.
1. Exposición del problema planteado.
A veces, nuestro hijo pregunta "¿Qué es eso?" , y nosotros, sabiendo que él ya conoce el nombre del objeto, le devolvemos la pregunta "¿Qué es eso?", pero él la devuelve nuevamente, "¿Qué es eso?".
Solamente cuando respondemos incorrectamente, él responde correctamente, riéndose, como en un juego. El crearle el conflicto fue una técnica para confirmar sus conocimientos, pero ahora él adoptó ese comportamiento y estamos, con ocasional éxito, experimentando con técnicas para romper esa rutina.
Edwood . ( Ver Blog Frente al Autismo para conocer su experiencia)
Su niño tiene 3 años cumplidos.
2. El marco general del problema.
2.1. Sobre el nacimiento del lenguaje.
Los primeros sonidos biológicos del lactante, del niño muy pequeño, tienen que ser inhibidos para que el niño adquiera los sonidos que entran en el sistema del lenguaje.
Esos primeros sonidos representan la expresión de los estados del niño, pero no designan objetos.
Las primeras palabras del niño nacen de los sonidos del lenguaje que el niño escucha directamente de los adultos, siendo, además el proceso más importante para la formación del habla.
La adquisición del lenguaje por parte del niño es un proceso largo.
El comienzo del lenguaje del niño lo vinculamos con la aparición de la primera palabra, que siempre está unida a) a la acción del niño y b) a la comunicación con los adultos y c) dirigidas a los objetos y a su designación.
Las primeras palabras tienen un carácter sinpráxico*, pues la situación concreta en que el niño la pronuncia, la entonación con que la enuncia y los gestos que la acompañan, contribuye a establecer su significado; de modo que un mismo significante, por ejemplo, "tpru" enunciada cuando el niño juega con un caballito puede significar "caballo", "detente", "corre"... Esta primera palabra del niño dirigida al objeto es todavía inseparable de la acción y del conjunto de elementos dramáticos en que la acción se desarrolla.
Si observamos con detenimiento, la naturaleza del signo está formado no por un concepto sino por una pluralidad de sucesivas representaciónes dramáticas y por un significante estable. La constancia emergente de algunos de esos significantes puede explicar que los primitivos campos de asociación de las palabras se establezcan por similitudes de sonido, y no por los significados de esas primeras palabras, puesto que los significados no emergen directamente del sonido de las palabras.
Posteriormente, ( aproximadamente a los 1,6 (18 meses) - 1,8 años (20 meses) ) , la palabra comienza a adquirir autonomía en la misma medida en que comienza a separarse de la acción, y los elementos dramáticos que con tanta precisión determinaban el significado deben ser sustituídos por el empleo de los recursos sintácticos de la lengua.
El niño comienza a adquirir la morfología elemental de la palabra. La palabra adquiere el carácter de sustantivo. Deja de designar una situación y se convierte en autónoma.
Ahora el niño comienza a analizar cada uno de los elementos del campo visual, y accede al nombre de los objetos ayudado por su mamá que le va destacando cada uno de esos objetos al tiempo que se los nombra.
Es precisamente en este período, en el momento en que las palabras comienzan a adquirir su formas morfológicas diferenciales, cuando se registra un enorme salto en el vocabulario del niño.
Ahora el significado de la palabra se reduce, y el vocabulario se amplía. Pero como fundamentalmente las palabras comienzan a designar sólo objetos, o muy mayoritariamente, y no acciones, el niño tiene la necesidad objetiva de adquirir nuevas palabras que reflejen adecuadamente no sólo el objeto, sino también a) la cualidad, b) la acción y c) la relación.
Precisamente por ello se explica el sorprendente salto en el desarrollo del vocabulario del niño que han observado todos los investigadores alrededor de 1,6 años ( 18 meses) -1,8 años (2o meses) de edad.
Hasta este período la cantidad de palabras registradas en el vocabulario del niño es aproximadamente de 12-15; en este momento la cantidad sube de golpe a 60, 80, 150, 200.
A.R.Luria y F.IA.Yudovich estudiaron detenidamente el proceso de liberación de la palabra del contexto sinpráctico y su transformación en un elemento de códigos autónomos que posibilitan la comunicación del niño, el tránsito del lenguaje sinpráxico, vinculado a la acción, al lenguaje sinsemántico, vinculado a la sintaxis de la lengua. Ver en este blog el caso de los gemelos G.
(Continuará)
Bibliografía
1. Conciencia y lenguaje.
Pablo del Río Editor S.A.
Madrid 1980
Título original: Iasik y Sosnanie
Primera edición: 1979
Ediciones de la Universidad de Moscú.
ISBN: 84-7.430-051-7
pág.:32-33